Acumular reservas y el régimen cambiario, desafíos clave para 2026

Un horizonte fiscal con foco en reservas y tipo de cambio
El objetivo de acumular reservas del Banco Central (BCRA) y el nuevo régimen cambiario son las dos variables que marcarán la gestión económica en 2026. El ministro de Economía estimó un rango de compras de entre US$ 7.000 y US$ 21.000 para el año; analistas advierten que llegar a esos montos depende de la remonetización, la oferta de dólares y el comportamiento del mercado cambiario.
Qué propone el Gobierno y por qué preocupa al mercado
Desde el Palacio de Hacienda sostienen que la re-monetización —es decir, la vuelta del ahorro en dólares a la plaza local que se transforme en pasivos en pesos— permitirá que el BCRA compre divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) sin presionar la inflación. Para acompañar ese proceso, el Central redefinió sus bandas de flotación: a partir de enero el techo y el piso se ajustan por inflación y el BCRA quedó habilitado a intervenir comprando dólares cuando la demanda de dinero aumente.
El punto central para analistas y operadores es la sustentabilidad de ese programa: para que la remonetización no derive en emisión monetaria, debe venir acompañada de una oferta de dólares suficiente y de un roll-over elevado del Tesoro en pesos. Sin esos ingredientes, alertan, las compras del BCRA serán limitadas o costosas.
Condiciones necesarias según consultoras
Varios consultores que siguen de cerca las cifras plantean condiciones estrictas. Haroldo Montagú, exviceministro y economista jefe de Vectorial, remarca que sin ventas de divisas por parte de privados que se canalicen por el MULC la remonetización podría terminar siendo inflacionaria.
La consultora 1816 puntualiza que la duda es si los privados venderán “suficientes dólares abajo del techo de la banda” para que la remonetización sea vía compras formales del BCRA. En su análisis indican que, si se mantuvieran las restricciones cambiarias, el volumen de ruedas en el MULC podría quedar acotado y la acumulación de reservas se limitaría.
Fuentes de dólares y escenarios plausibles
En materia de oferta, Vectorial estima que en el mejor escenario podrían entrar unos US$ 8.000 por inversión extranjera directa (IED) vía RIGI. Además, señalan posibilidades de préstamos a empresas mediante Obligaciones Negociables (ONs), un aumento de inversiones en cartera por unos US$ 7.000, y roll-over elevado con organismos y contrapartes internacionales.
Sin embargo, el informe que resume estas estimaciones concluye que, incluso bajo supuestos optimistas, el BCRA podría comprar en torno a US$ 7.200, un monto insuficiente para cubrir la horquilla más ambiciosa que mencionó el ministro.
Fuente: Perfil / estimaciones consultoras, periodo: proyecciones 2026
Riesgos: demanda de dinero, tasas y fiscal
Si la demanda de dinero aumenta —es decir, si los ciudadanos y empresas prefieren mantener más depósitos en pesos en lugar de activos en dólares— el BCRA tendría margen para comprar. Pero ese resultado depende también de que el Tesoro logre roll-over del stock de deuda en pesos y de que se mantengan encajes y demás herramientas macroprudenciales.
Un riesgo señalado por la consultora que sintetizó las proyecciones es que, si la demanda de dinero se incrementa, ello podría requerir mayores tasas de interés para absorber liquidez; eso, a su vez, elevaría el costo financiero del Estado por el pago de intereses de títulos públicos y erosionaría el resultado fiscal financiero.
El dilema del esquema cambiario
El rediseño de las bandas busca dar previsibilidad y permitir que el tipo de cambio real no se desalineé. Luis Secco, economista, sintetiza la tensión: si el esquema funciona y el ritmo de compras acompaña, el programa gana densidad. Pero si prima un gradualismo que priorice la nominalidad por sobre los fundamentos, el mercado esperará el próximo evento de estrés y la estrategia fracasará.
La consultora LCG plantea dos rutas posibles: mantener el nuevo techo cambiario y confiar en la acumulación de reservas, o bien terminar sacrificando uno de los dos objetivos si entran en colisión. Si los dólares no alcanzaran para equilibrar las cuentas externas, para LCG la salida más probable sería retocar el régimen hacia una flotación sucia, medida que ya ha sido utilizada en episodios anteriores.
Qué mirará el mercado en las próximas semanas
- El flujo de compra-venta en el MULC y la voluntad de privados de vender tenencias en dólares.
- El nivel de roll-over del Tesoro en las colocaciones en pesos.
- Entradas de IED y colocaciones en ONs desde empresas locales y emisoras externas.
- La evolución de la demanda de dinero y las decisiones de política monetaria del BCRA sobre tasas y encajes.
En síntesis, los números que hoy parecen plausibles bajo ciertos supuestos también muestran lo ajustado del objetivo: la acumulación de reservas no dependerá solo de la voluntad del BCRA sino de una conjunción de factores externos y domésticos que el Gobierno deberá administrar sin perder el equilibrio fiscal alcanzado en 2025.
Fuentes: Perfil
