Adicciones: la Iglesia de Córdoba se organiza para reclamar y dar más respuestas
“Nadie se salva solo”: la comunidad como respuesta frente al consumo problemático
En Córdoba, la Pastoral de Adicciones y organizaciones ligadas a la Iglesia impulsan acciones de prevención y asistencia ante el avance del consumo problemático. El lema “nadie se salva solo”, tomado del Papa Francisco, condensó el reclamo por mayor escucha comunitaria y por políticas que atiendan la realidad de los barrios y las periferias.
Un congreso para articular respuestas
El primer Congreso Arquidiocesano de Adicciones (CAPAC) reunió a referentes de la pastoral, miembros de los Hogares de Cristo, centros vecinales y clubes, con el objetivo de compartir experiencias y promover una acción coordinada. Del encuentro surgió el libro Nadie se salva solo: la comunidad se organiza para dar respuesta. Las adicciones en el contexto de una cultura del consumo y del descarte, presentado recientemente en la Vicaría de los Jóvenes.
Voces desde la periferia
El asesor de la Pastoral de Adicciones, padre Pablo Viola, reclamó mayor protagonismo de las comunidades: “Sabemos y conocemos lo que se vive; no queremos que sólo nos vengan a decir qué hacer, también queremos tener voz en esto”, dijo. Viola subrayó la importancia de reconocer los conocimientos que se generan en la periferia, donde las experiencias cotidianas alimentan respuestas prácticas que la academia no siempre capta.
Asistencia, prevención y red comunitaria
La Pastoral concentra su trabajo en la prevención y en la construcción de redes de apoyo para jóvenes con consumo problemático. En esa red los Hogares de Cristo funcionan como un componente de asistencia que convive con otras iniciativas locales: clubes, centros vecinales y movimientos eclesiales que buscan alternativas para la contención y la reinserción.
Preocupación por el avance del narcomenudeo
En las intervenciones se expresó una preocupación clara por el avance del narcotráfico en los barrios. “La guita del narcotráfico está sosteniendo este clima social que no les quepa la menor duda”, afirmó Viola, señalando que el dinero ilegal alimenta dinámicas de venta y consumo que afectan especialmente a los sectores más vulnerables. Ese fenómeno complica las estrategias de prevención y demanda respuestas integrales que incluyan seguridad, salud y desarrollo social.
Un llamado de los obispos
El arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Rossi, participó de la presentación del libro y respaldó el llamado a articular acciones multisectoriales. En su intervención citó al sacerdote español Martín Descalzo: “La peor obra es la que nunca empezamos y la mejor obra es la que vamos a soñar mañana”, para subrayar la necesidad de combinar la denuncia con proyectos concretos y sostenidos en el tiempo.
Desafíos y propuestas
Entre las propuestas que emergieron del congreso aparecen: reforzar los dispositivos locales de atención y derivación; impulsar programas de prevención orientados a jóvenes; formar acompañantes comunitarios desde la pastoral y organizaciones sociales; y promover espacios de encuentro para familiares que sufren el consumo de un ser querido. Los referentes insistieron en que, además de asistencia, se necesita una política pública que ataque las raíces socioeconómicas del problema.
El sentido de la acción comunitaria
Los participantes coincidieron en que la palabra clave es articulación: no alcanza con intervenciones aisladas. La acción conjunta entre Iglesia, organizaciones sociales, clubes y vecinos —acompañada por políticas públicas— aparece como la vía más prometedora para ampliar la respuesta. En ese marco, el lema “nadie se salva solo” funciona como una invitación a construir redes que sostengan trayectos de recuperación y prevención.
Fuente: La Voz
