Alerta nacional: 24 personas intentan suicidarse por día en Argentina

Un indicador que prende una alarma de salud pública
Los datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional muestran casi 24 intentos de suicidio por día en Argentina entre abril de 2023 y octubre de 2025, lo que pone bajo la lupa la política de salud mental y las redes de prevención. El registro incluye 22.249 intentos notificados en ese período, con un 5% que tuvo desenlace fatal.
Qué dicen los números
El informe señala que durante el período 1° de abril de 2023 a 31 de octubre de 2025 se notificaron 22.249 intentos de suicidio. De esos episodios, el 95% fueron intentos no fatales y el 5% resultaron en muerte. La ratio que el boletín reporta es de 17,2 intentos no fatales por cada suicidio consumado.
Fuente: Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), periodo: 1/4/2023-31/10/2025
Distribución por edad, sexo y modalidades
Las mujeres concentran el 61% de los intentos notificados, pero los varones presentan un riesgo cinco veces mayor de muerte: riesgo de muerte de 10,8% en varones frente a 2,1% en mujeres. En los casos fatales, el 76% corresponde a varones, con una mayor frecuencia en el grupo de 25 a 29 años.
Por edad, la mayor cantidad de intentos se registra entre adolescentes y adultos jóvenes (15 a 34 años); las tasas son especialmente altas entre los grupos de 15 a 19 y 20 a 24 años, que superan los 110 casos cada 100.000 habitantes. La sobredosis de medicamentos es la modalidad más frecuente (46,5%), especialmente en mujeres; en varones predominan métodos como el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación. El uso de objetos cortantes aparece en tercer lugar con porcentajes similares entre ambos sexos. El 85,7% de los episodios ocurre en la vivienda.
Antecedentes y consecuencias clínicas
Entre los factores que más se repiten en los reportes figuran diagnósticos previos de trastornos mentales, intentos previos, consumo problemático de alcohol y cocaína. Más de la mitad de las personas registradas requirió internación y una parte ingresó a cuidados intensivos, lo que implica carga asistencial y costos sanitarios relevantes.
¿Qué implica para la política pública?
El Ministerio de Salud enfatiza que la difusión de estos datos es clave para la prevención y la planificación. Desde el punto de vista sanitario, las principales líneas de acción suelen incluir:
- Fortalecer la detección temprana en atención primaria y escuelas.
- Ampliar el acceso a servicios de salud mental con turnos accesibles y atención comunitaria.
- Capacitar a equipos de salud, docentes y referentes comunitarios para intervenir en crisis.
- Controlar el acceso a medios letales y promover manejo seguro de medicamentos en el hogar.
- Campañas de comunicación basadas en evidencia para reducir estigma y orientar a la búsqueda de ayuda.
Los especialistas subrayan la necesidad de intervenciones focalizadas por edad y sexo: por ejemplo, estrategias dirigidas a adolescentes y jóvenes —años de mayor incidencia de intentos— y acciones específicas para reducir la letalidad en varones, donde predominan métodos de alta letalidad.
Qué puede hacer la sociedad y los servicios
La prevención es un trabajo compartido entre sistemas de salud, escuelas, fuerzas laborales y la comunidad. La identificación de señales de alarma —aislamiento, cambios en el comportamiento, expresiones de desesperanza— y la derivación rápida a servicios es clave. También es central que la información pública sobre el tema siga estándares para no fomentar contagio.
