Jueves, 01 Enero 2026
Alerta por calor y consejos para hidratarse correctamente

Alerta por calor: cómo reconocer y prevenir la deshidratación, según expertos

Las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación. Reconocer señales como la orina oscura, mareos o cefalea y adoptar medidas simples —hidratación frecuente, evitar bebidas azucaradas y ajustar la alimentación— reduce complicaciones. Los adultos mayores y quienes trabajan al sol requieren vigilancia adicional y reposición de electrolitos en casos de sudoración intensa.
Persona bebiendo agua para aliviar el calor
Persona bebiendo agua para aliviar el calor

Señales tempranas y medidas prácticas frente a la deshidratación

La deshidratación, el calor y la hidratación son las tres prioridades en días de temperaturas altas: el color de la orina, mareos y cefalea son signos tempranos que permiten actuar antes de que el cuadro empeore. Expertos recomiendan hidratarse de forma frecuente, adaptar la alimentación y cuidar a los grupos de mayor riesgo, como adultos mayores y personas que realizan trabajo físico al aire libre.


Por qué el cuerpo se descompensa con el calor

Cuando la temperatura ambiente sube el organismo activa mecanismos para regular su temperatura, entre ellos la sudoración. Con el sudor se pierde agua y electrolitos (sodio y potasio) y, si esa pérdida no se repone, aparecen síntomas de deshidratación que afectan funciones básicas: concentración, presión arterial y ritmo cardíaco. El cardiólogo y deportólogo Norberto Debbag explicó a La Nación que el desequilibrio electrolítico puede incluso favorecer arritmias en personas que pasan muchas horas bajo el sol o hacen esfuerzo físico intenso.

Síntomas que no hay que ignorar

  • Orina más oscura de lo habitual: señal temprana de falta de líquidos.
  • Mareos o sensación de desvanecimiento.
  • Cefalea y náuseas.
  • Piel caliente, seca y enrojecida, fiebre o confusión: signos de alarma que requieren atención médica inmediata.
  • Calambres musculares por pérdida de electrolitos en sudoración intensa.

Recomendaciones prácticas y cotidianas

Para prevenir la deshidratación los especialistas recomiendan medidas sencillas y aplicables en el día a día:

  • Beber agua de forma constante: una pauta orientativa es un vaso cada 30 minutos durante las horas más calurosas, y aspirar a cerca de dos litros diarios, aumentando esa cantidad según el calor y la actividad física.
  • Evitar bebidas muy azucaradas: el azúcar puede empeorar la deshidratación al arrastrar agua en procesos digestivos y no reponer electrolitos eficientemente.
  • En caso de sudoración intensa, usar bebidas con electrolitos con bajo contenido de azúcar; en deportistas o trabajos físicos prolongados pueden ser útiles para reponer sales.
  • Vestir ropa liviana y de colores claros, y protegerse con sombrero y anteojos cuando se está al sol.
  • Adaptar la actividad física a horarios más frescos (temprano por la mañana o al atardecer) y reducir la intensidad en días de calor extremo.

Alimentación que ayuda

No sólo el agua importa: ciertos alimentos aportan agua y facilitan la digestión. Las frutas, las ensaladas y las carnes magras son aconsejables en días calurosos porque son menos pesadas para el aparato digestivo y contribuyen a la reposición hídrica. Se sugiere evitar comidas grasas o muy calóricas, que elevan el metabolismo y la producción de calor interno.

Adultos mayores y grupos vulnerables

Los adultos mayores suelen presentar sensación de sed atenuada, por lo que necesitan estímulos para beber agua regularmente aun cuando no sientan sed. Asimismo, bebés, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas (insuficiencia renal, cardiópatas, diálisis) y quienes toman medicamentos diuréticos deben recibir especial seguimiento durante las olas de calor.

Cómo actuar ante un cuadro leve/moderado

Si aparecen síntomas leves —mareo, orina concentrada, debilidad— se recomienda detener la actividad, trasladarse a un lugar fresco, hidratarse lentamente (pequeños sorbos frecuentes) y enfriar el cuerpo con paños húmedos en axilas e ingles. Evitar duchas/frías extremas en pacientes con problemas cardíacos sin control médico, y consultar si los síntomas no mejoran rápidamente.

Cuándo consultar al médico

La piel muy caliente, la pérdida de conciencia, la confusión, la fiebre alta o la incapacidad para retener líquidos requieren atención médica urgente. La deshidratación grave puede causar complicaciones cardiacas y renales, por lo que es importante no subestimar señales que en principio pueden parecer leves.


En resumen: en jornadas de calor sostenido, la prevención pasa por beber con constancia, preferir alimentos ligeros, adaptar la actividad física y prestar atención a señales como el color de la orina. Para los grupos de riesgo, la vigilancia debe ser proactiva. Si hay dudas sobre medicamentos, enfermedades previas o síntomas que no ceden, consultar a un profesional.

Fuente: La Gaceta / La Nación (cita de especialista)