Jueves, 01 Enero 2026
Crónica de viaje por la Atenas contemporánea y antigua

Atenas: del Areópago a la Acrópolis, crónica de la ciudad milenaria

Una crónica de la Atenas que puede recorrerse a pie: del Areópago y el Ágora a las calles de Plaka, pasando por un bautismo ortodoxo en San Jorge y las proyecciones nocturnas de los cines de verano.
Vista nocturna de la Acrópolis desde Atenas
Vista nocturna de la Acrópolis desde Atenas

Paseo por la Atenas antigua y contemporánea

Atenas combina restos arqueológicos de más de dos milenios con vida urbana moderna: colinas que ofrecen vistas de la Acrópolis, plazas donde la historia se vuelve cotidiana y tradiciones religiosas que aún se practican en iglesias como la de San Jorge en el monte Licabeto.

Areópago y el inicio del cristianismo en la ciudad

El recorrido puede comenzar en el Areópago, un promontorio al norte de la Acrópolis desde donde el apóstol Pablo, según la tradición, predicó a los atenienses en ese primer siglo. La vista hacia el núcleo urbano muestra cómo la ciudad moderna se despliega alrededor de sus monumentos: la coexistencia entre lo antiguo y lo actual es una de sus señas.

El Ágora: centro político y social de la antigua Atenas

El Ágora griega fue el corazón de la vida pública: espacio de debate, mercado y legislación. Allí se conservan el Templo de Hefestos (o de Teseo), la Stoa de Atalo —hoy museo— y los restos que remiten al juicio y encarcelamiento de Sócrates. Entre los objetos que sorprenden al visitante está la klepsidra, un reloj de agua que medía el tiempo de las intervenciones públicas, y la huella del ostracismo, el mecanismo por el cual la ciudad podía desterrar a un ciudadano por un periodo largo.

Sabor local: souvlaki y paseos por Plaka

Tras la visita arqueológica, la ciudad ofrece comidas sencillas y sabrosas: el souvlaki —trozos de carne en pincho, servido en pita con verduras y salsa de yogurt— resulta económico y típico. Los barrios de Plaka y Monastiraki son ideales para caminar: calles angostas, tiendas de recuerdos y restaurantes que conservan la forma de vida ateniense en torno al turismo.

Licabeto y la ceremonia ortodoxa

Subir al monte Licabeto, el punto más alto del casco urbano, remata la experiencia. Desde la cima se domina la ciudad hasta la costa y, en la iglesia de San Jorge, se puede presenciar una liturgia ortodoxa. La crónica cuenta una escena de bautismo: el niño es ungido con aceite de oliva y sumergido tres veces en la pila bautismal, un rito que mantiene vivas prácticas ancestrales y sacramentales de la Iglesia Ortodoxa Griega.

Cine de verano y noches ateniense

Las noches en verano invitan a pasear. Los cines al aire libre —Therino Kinematografo— son parte de la vida cultural: sillas móviles, proyecciones bajo el cielo y, en algunos casos, la silueta iluminada de la Acrópolis como telón de fondo. Ver una película clásica junto a ese paisaje urbano es, en sí, una experiencia que resume la mezcla entre historia y ocio.

Consejos prácticos para el visitante

La parte céntrica de Atenas es relativamente accesible a pie y concentra los principales atractivos. Para subir a las colinas hay opciones como el funicular del Licabeto, pero una caminata breve aporta miradores parciales y permite percibir el tejido urbano. La combinación de ruinas, mercados y comidas sencillas hace de la ciudad un destino apto tanto para quienes viajan por cultura como para quienes buscan paseos relajados.


Fuentes: Infobae