Jueves, 02 Abril 2026
Reconfiguración global y retos locales en logística

Balance 2025: la logística argentina en jaque

Análisis del impacto en la logística argentina tras un 2025 de reconfiguración global: crecimiento internacional moderado, aumento de costos, presión por e-commerce y la necesidad de políticas para recuperar competitividad.
Contenedores y grúas en un puerto, símbolo de la logística internacional
Contenedores y grúas en un puerto, símbolo de la logística internacional

Un año de reordenamiento global que golpeó a la logística local

La logística en Argentina atravesó en 2025 una reconfiguración que combinó una caída del consumo interno con presiones sobre los costos operativos y demoras en las cadenas de suministro. Ese escenario obligó a empresas y operadores a buscar eficiencia, diversificación regional y nuevos esquemas de integración.

Cifras y contexto internacional

En la primera mitad de 2025 el volumen global del comercio creció 4,9% interanual; la Organización Mundial del Comercio (OMC) proyectó un aumento anual del 2,4% para 2025 y una desaceleración para 2026, con una estimación de 0,5%. En Sudamérica, las importaciones crecieron 14,7% y las exportaciones 7,4%, dinamizadas por bienes de capital, insumos industriales y equipos químicos.

Fuente: OMC y fuentes del sector, periodo: 2025

Los efectos sobre el mercado interno argentino

La contracción del consumo redujo la rotación de stocks y afectó la demanda de importaciones, con impacto directo en volúmenes y frecuencias de operación. No fue un efecto homogéneo: algunos sectores logísticos vieron caídas significativas en volumen; otros, que diversificaron clientes o aprovecharon la integración regional, consiguieron mantener actividad.

Desafíos estructurales y operativos

  • Costos crecientes: combustibles, fletes internacionales y tarifas portuarias presionaron márgenes.
  • Demoras y cuellos de botella: tiempos de tránsito y congestión portuaria generaron mayores inventarios de seguridad y costos financieros.
  • Marcos regulatorios desalineados: diferencias entre normativas y procedimientos administrativos complicaron la previsibilidad.

El efecto de las plataformas de comercio electrónico

La llegada de operadores con lógicas de envío fragmentado y bajo costo, como TEMU, introdujo nuevas exigencias: entregas rápidas, gestión de devoluciones y mayor presión sobre aduanas y servicios de última milla. En Argentina, donde alrededor del 70% de los movimientos logísticos dependen de importadores, esa dinámica expuso limitaciones en capacidad operativa y en agilidad documental.

Estrategias empresarias que funcionaron

En un contexto restrictivo muchas empresas optaron por:

  1. Reevaluar rutas y modos de transporte para recortar tiempos y costos.
  2. Aumentar acuerdos regionales de suministro para reducir dependencia de tramos largos.
  3. Invertir en digitalización de procesos para mejorar el control y la trazabilidad.

Qué falta desde la política pública

Los actores del sector coinciden en que el problema principal no es operativo sino sistémico. Para recuperar competitividad se requieren políticas que aporten previsibilidad: simplificación documental, reducción de la carga regulatoria, inversiones en infraestructura portuaria y sistemas de información interoperables. Sin esas señales, cualquier incremento en la demanda se traducirá en más presión sobre costos y demoras.

Mirada hacia 2026

Con un panorama global menos expansivo, la logística argentina deberá focalizarse en eficiencia operativa, mayor integración regional y adopción tecnológica. La combinación de estas medidas permitirá capturar oportunidades en nichos específicos, pero no alcanzará sin un marco de políticas públicas que reduzca incertidumbres y facilite el comercio exterior.


Fuente: Perfil

Balance 2025: la logística argentina en jaque