Viernes, 02 Enero 2026
Guías describen el ascenso al volcán Lanín y sus riesgos

“Cuando el Lanín quiere que subas, subís”: guía los riesgos y la preparación del ascenso

El Lanín atrae por su silueta cónica y puede ser un objetivo para quienes empiezan en la alta montaña, pero guías experimentados advierten sobre la necesidad de planificación, aclimatación, equipo técnico y, en muchos casos, la contratación de un guía profesional. La montaña exige respeto y la decisión de bajar a tiempo es una medida de seguridad.
Ascenso al volcán Lanín, imagen panorámica
Ascenso al volcán Lanín, imagen panorámica

Un volcán emblemático que atrae pero exige respeto

Volcán Lanín, ascenso y seguridad son tres temas que aparecen juntos cada temporada: su silueta perfecta lo vuelve un objetivo popular, pero esa misma belleza no lo convierte en una excursión menor. Guías con amplia experiencia advierten que, aunque el Lanín no sea la montaña más alta ni la más técnica del país, exige planificación, equipo adecuado y no subestimación del clima y la fatiga.

Julián Insarralde, guía de montaña con casi 25 años de trayectoria, define el magnetismo del Lanín por su forma: "Es un cono casi perfecto. Parece dibujada por un nene, con los contornos limpios y el pico nevado". Esa imagen atractiva es, a la vez, una trampa para los inexpertos: su apariencia puede llevar a pensar que la cima es accesible sin la preparación necesaria.

¿Por qué atrae y qué desafíos presenta?

El Lanín suele aparecer como objetivo para quienes dan sus primeros pasos en alta montaña. Para guías consultados, sus condiciones lo hacen una escuela natural para aprender maniobras en nieve, usar equipo como crampones y piolet, y practicar la logística de una ascensión. Sin embargo, advierten que esa condición formativa no lo transforma en una ruta sin riesgos: las condiciones climáticas cambian con rapidez, la exposición en tramos altos requiere técnica y la altitud exige aclimatación.

Consejos de especialistas

  • Planificación: organizar el viaje con margen y revisar pronósticos meteorológicos actualizados.
  • Aclimatación: incorporar jornadas previas a la ascensión para adaptar el cuerpo a la altura.
  • Equipo técnico: llevar calzado apropiado, crampones, piolet, casco y ropa para frío y viento; saber usar cada elemento.
  • Guía profesional: contratar un guía con experiencia en la zona reduce riesgos y facilita la toma de decisiones en la montaña.
  • Estado físico: entrenar con anticipación; la fatiga aumenta la probabilidad de errores en terreno técnico.

Los guías también remarcan la importancia de decidir bajar a tiempo: la montaña no premia el orgullo. Saber renunciar ante el viento, la tormenta o el cansancio es parte de la disciplina del montañismo.

Lecciones del intento fallido de Petersen

El reciente intento de ascenso que no pudo concluir Petersen es un recordatorio de que incluso escaladores con experiencia pueden verse forzados a dar vuelta. Los motivos para interrumpir una cumbre son variados —clima, condición física, nieve inestable, problemas logísticos— y la decisión de bajar no es un fracaso sino una medida de seguridad responsable.

Cómo elegir una ruta y a quién consultar

Existen diferentes aproximaciones al Lanín según el nivel del grupo y la época del año. Los guías recomiendan consultar a profesionales locales y a cuerpos de guardaparque o centros de montaña cercanos antes de emprender la ascensión. La experiencia de quienes conocen la zona es clave para elegir itinerarios, puntos de campamento y ventanas meteorológicas adecuadas.

Responsabilidad colectiva

El crecimiento del montañismo aficionado plantea también desafíos de manejo de residuos, respeto por el medio ambiente y coordinación con servicios de rescate. Los especialistas insisten en llevar lo que se trae, seguir senderos marcados cuando existan y comunicar los planes a terceros antes de salir.


Créditos y fuente: La Nación