Daniel Gerold: la situación del petróleo en Venezuela y el impacto en Vaca Muerta

Panorama energético: Venezuela, Estados Unidos y las consecuencias para Argentina
El economista Daniel Gerold advirtió que la degradación de la infraestructura petrolera en Venezuela y el interés estratégico de Estados Unidos por ese crudo podrían influir en los precios internacionales y, por ende, afectar a Vaca Muerta y las exportaciones argentinas. Gerold puso en perspectiva la complejidad técnica del crudo pesado venezolano y el largo plazo que demandaría su recuperación.
Deterioro y potencial de Venezuela
Gerold describió una caída profunda en la producción venezolana: dijo que en 25 años el país pasó de ser un productor relevante a registrar niveles de bombeo “en torno al 08%-09% de la producción mundial” y que hoy produce cerca de un tercio de lo que generaba hace dos décadas y media. Según el analista, la Faja del Orinoco contiene recursos masivos de crudo extrapesado que requieren inversiones enormes y procesos complejos de explotación y refinación.
Explicó que buena parte de las reservas venezolanas son de crudo muy pesado, cuya explotación es técnicamente compleja y exige instalaciones y capital sostenido. Además, señaló la dependencia histórica de crudo liviano importado para mezclar y poder refinar o exportar parte de esa producción.
Interés de Estados Unidos
Gerold interpretó que el objetivo de Estados Unidos sería, a mediano y largo plazo, añadir una fuente de producción bajo su esfera de influencia, complementando la oferta estadounidense, que hoy figura entre las mayores del mundo. En el corto plazo, indicó que Washington buscaría incrementar el volumen de crudo pesado disponible para sus refinerías y también redireccionar barriles que actualmente van a China.
El especialista vinculó la incautación de cargamentos y anuncios sobre controles de hasta 50 millones de barriles como señales de mayor tensión geopolítica y comercial, aunque relativizó esas cifras en el marco de la producción global: “Arabia Saudita produce del orden de 10 millones de barriles por día y Estados Unidos algo más alrededor de 11 o 12 millones. A escala mundial se producen unos 100 millones de barriles diarios”, explicó para ofrecer contexto.
Repercusiones para Argentina y Vaca Muerta
Para Argentina, que desde 2024 se consolidó como exportador neto de petróleo, una caída en la cotización internacional no es necesariamente favorable: en lugar de reducir la factura de importaciones, baja el ingreso por ventas externas. Gerold sostuvo que una baja moderada de precios puede “resentir un poco la inversión” en proyectos como Vaca Muerta, donde el desarrollo requiere montos significativos de capital y plazos largos para la recuperación de las inversiones.
A corto plazo, dijo, los planes con financiamiento vigente podrían seguir adelante, pero a mediano y largo plazo la continuidad de un alto ritmo de inversión depende de precios que hagan rentable la extracción no convencional. También recordó que la percepción de riesgo por antecedentes de expropiaciones —como la de YPF a Repsol en Argentina— influye en la llegada de capitales de largo plazo necesarios para proyectos intensivos en tecnología.
Factores políticos y regulatorios
Gerold puso énfasis en la importancia de la estabilidad regulatoria para atraer inversión en yacimientos complejos. Señaló que la explotación de crudo extrapesado requiere seguridad jurídica y flujos de capital sostenidos; sin ello, la capacidad de recuperación productiva de países como Venezuela demorará décadas y billones de dólares en inversión.
Además, mencionó que cualquier cambio en la oferta global —por ejemplo, un aumento de crudo disponible en el hemisferio occidental bajo control aliado a Estados Unidos— podría presionar los precios, con efectos en la planificación de inversiones en formaciones como Vaca Muerta.
Conclusión
El diagnóstico de Gerold articula tres puntos: la complejidad técnica y de inversión para recuperar la producción venezolana; el interés estratégico estadounidense por disponer de más crudo en su área de influencia; y la sensibilidad de proyectos argentinos no convencionales frente a variaciones sostenidas en los precios internacionales del petróleo. Para Argentina, el desafío es mantener condiciones que sostengan la llegada de capitales y la viabilidad de desarrollos extensos como Vaca Muerta.
Fuentes: La Voz
