Domingo, 05 Abril 2026
IA y la desaparición gradual de la pantalla como interfaz

De pantallas a experiencias inteligentes: así cambia la interacción con la tecnología

Especialistas en The Future Uncovered coincidieron en que la IA promueve interfaces conversacionales, “líquidas” e invisibles; alertan sobre privacidad, sesgos y necesidad de regulación.
Ilustración de interacción con inteligencia artificial y realidad aumentada
Ilustración de interacción con inteligencia artificial y realidad aumentada

La IA impulsa interfaces más naturales, conversacionales y “líquidas”

En la sexta edición de The Future Uncovered, expertos afirmaron que las pantallas dejarán de ser el centro de la experiencia digital y que la inteligencia artificial permitirá interfaces más naturales, conversacionales y hasta invisibles. El avance plantea oportunidades para empresas y medios, y desafíos regulatorios y éticos.


Tres etapas de la transición según expertos

César Adán, especialista en experiencias digitales de NTT DATA, describió la evolución en tres etapas. La primera ya está en curso: las interfaces basadas en menús y formularios están siendo reemplazadas por experiencias conversacionales que combinan texto, voz e imagen. En esta fase, las herramientas multimodales interpretan entradas mixtas —por ejemplo, una foto más una pregunta— y devuelven respuestas contextualizadas.

La segunda etapa contempla las llamadas “interfaces líquidas”: sistemas que se reconfiguran según el contexto del usuario y trasladan operaciones entre dispositivos y plataformas sin fricción. También incluye operaciones máquina a máquina, donde procesos automatizados se ejecutan sin intervención humana directa.

La tercera etapa proyectada es la de interfaces invisibles y wearables avanzados: tecnologías que se integran al entorno cotidiano, desde lentes de realidad aumentada hasta implantables o control por señales biológicas. Estas soluciones amplían la capacidad de interacción pero traen debates sobre privacidad y límites éticos.


Implicaciones para medios, empresas y usuarios

Para los medios y periodistas, la transición implica repensar formatos: contenidos más conversacionales, experiencias personalizadas y nuevas métricas de interacción. En publicidad y producto, la posibilidad de entregar mensajes contextuales en tiempo real abre oportunidades comerciales, pero exige marcos claros sobre consentimiento y uso de datos.

Las empresas de tecnología deberán invertir en modelos multimodales y en experiencia de usuario; los desarrollos que mejor integren contexto, voz y visión tenderán a diferenciarse en el mercado.


Riesgos: privacidad, sesgos y regulación

Los especialistas del evento advirtieron que la adopción tendrá costos sociotécnicos. Los sistemas que interpretan emociones o señales biológicas plantean riesgos de vigilancia y discriminación si no se regulan. Además, los modelos de IA pueden reproducir sesgos presentes en sus datos de entrenamiento.

Por ello, los expertos solicitaron políticas públicas y marcos regulatorios que exijan auditoría de algoritmos, transparencia en los usos y mecanismos efectivos de control ciudadano. También destacaron la necesidad de educar a los usuarios sobre límites y permisos en los dispositivos inteligentes.


Adopción social y desigualdades

La transición tecnológica será tanto técnica como cultural. Generaciones más jóvenes y entornos urbanos tenderán a adoptar antes estas experiencias, mientras que brechas de acceso —conectividad, alfabetización digital y poder adquisitivo— podrían agrandar las desigualdades en el acceso a servicios avanzados.

Los especialistas propusieron políticas de inclusión digital y programas de formación para reducir la brecha, además de incentivos para desarrollos que prioricen la accesibilidad.


Escenarios a corto y largo plazo

A corto plazo, la mayor transformación vendrá del despliegue de asistentes multimodales y de experiencias conversacionales en atención al cliente, buscadores y aplicaciones móviles. A mediano plazo, las “interfaces líquidas” permitirán continuidad entre dispositivos; a largo plazo, se visualizan soluciones más integradas e incluso control por señales neuronales.

Los plazos dependerán de factores técnicos, regulatorios y de aceptación social. En todos los casos, la discusión sobre privacidad, ética y control será central para determinar qué experiencias se vuelven masivas y bajo qué condiciones.


Fuente: La Gaceta