Descubrimiento del Conicet impulsa un marcapasos con variabilidad cardíaca

Un hallazgo argentino sobre el Nodo Sinusal abre una nueva línea terapéutica
El Conicet informó un avance científico que podría cambiar la manera de diseñar marcapasos: investigadores detectaron que la variabilidad del ritmo cardíaco no depende sólo del sistema nervioso autónomo sino también de la arquitectura del Nodo Sinusal. Este descubrimiento, liderado por la licenciada Isabel Irurzun en colaboración con la UNLP y el Hospital Interzonal Prof. Rodolfo Rossi, permite pensar un marcapasos que reproduzca la variabilidad natural del latido.
Qué hallaron exactamente
El equipo estudió la relación entre el sistema nervioso autónomo (SNA) y la microestructura del Nodo Sinusal —la pequeña región del corazón responsable de iniciar cada latido— y encontró evidencia de que esa estructura tiene una geometría fractal cuya configuración condiciona la variabilidad del ritmo cardiaco. Según las autoras, determinaron “exponentes críticos” que describen esa arquitectura fractal en distintas edades y condiciones de salud.
Hasta ahora la interpretación habitual era que la variabilidad en los intervalos entre latidos respondía fundamentalmente al SNA. Los investigadores sostienen que, además, la propia estructura del Nodo Sinusal genera una base de variabilidad que luego el SNA modula.
Implicancias para diagnóstico y tratamiento
Si la variabilidad cardiaca refleja propiedades estructurales del Nodo Sinusal, esa información podría usarse como biomarcador para detectar alteraciones tempranas del marcapasos natural o de enfermedades que afecten la automatización del corazón. Según las investigadoras, el conocimiento de la geometría fractal permitiría predecir “cómo debería evolucionar un nodo sinusal sano” y, por ende, identificar desvíos patológicos.
Clínicamente, la propuesta abre dos vías principales: 1) mejorar el diagnóstico no invasivo de disfunciones del nodo sinusal y 2) diseñar terapias —farmacológicas o de estimulación eléctrica— que respeten o restauren la variabilidad fisiológica.
Un nuevo tipo de marcapasos
Basados en estos hallazgos, los investigadores están desarrollando un prototipo de marcapasos que reproduce la variabilidad natural del ritmo cardíaco. Los dispositivos comerciales actuales funcionan mayoritariamente con patrones periódicos o a demanda; cuando la estimulación es constante pueden disminuir la variabilidad y favorecer remodelaciones cardíacas que, a la larga, afectan el rendimiento del corazón y generan el llamado “síndrome de marcapasos” (mareos, fatiga, disnea, entre otros síntomas).
El equipo —integrado, entre otros, por la doctora en Ciencias Exactas Isabel Irurzun, la cardióloga electrofisióloga Magdalena Defeo y el ingeniero biomédico David Alejandro Jorge Tasé— ya registró la invención en la Argentina bajo titularidad del Conicet, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Ministerio de Salud bonaerense. Tasé trabaja actualmente en la construcción del primer prototipo con criterios de control y opciones de programación para el médico interviniente.
Limitaciones y próximos pasos
El avance está basado en análisis de series temporales y modelado de estructuras fractales en poblaciones que incluyen individuos sanos y con distintas patologías. Sin embargo, para traducirlo a un dispositivo clínico serán necesarias etapas adicionales: validación en ensayos preclínicos, estudios controlados que comparen marcapasos con y sin variabilidad y finalmente ensayos clínicos que midan efectos sobre gasto cardíaco, remodelación y calidad de vida.
Los desarrollos biomédicos conllevan regulaciones y procesos de aprobación que varían por jurisdicción; la titularidad de la patente en Argentina da una base para proteger la propiedad intelectual, pero la adopción internacional exigirá más evidencia y validación en múltiples centros.
Qué es el Conicet y por qué importa
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es la principal entidad pública argentina dedicada a la promoción y financiamiento de la investigación científica. Trabajos como este muestran la capacidad del sistema científico local para aportar desarrollos con potencial translacional en salud.
Fuentes: El Intransigente
