Diego Peretti y Orsai presentan ‘La muerte de un comediante’: un debut como director y autor

Un proyecto colectivo que llegó al cine: producción y trayectoria
La película producida por Orsai Audiovisuales se estrenó recientemente en salas: se trata de un trabajo dirigido por Diego Peretti y Javier Beltramino, con Peretti además como protagonista y coautor del guión. La producción contó con la financiación de más de 10.000 socios de Orsai y fue rodada entre Buenos Aires y Bruselas, ciudad que aporta parte del contexto narrativo y estético del film.
De la comunidad digital a la pantalla grande
Orsai nació como un blog en 2002 y se consolidó como una comunidad de lectores que, con el tiempo, se transformó en una plataforma de producción independiente. Para este film, la estrategia fue la misma: 10.190 socios aportaron capital y participaron en el proceso creativo, revisando el guión escena por escena a través de la aplicación de la editorial-proyectista.
Hernán Casciari, fundador de Orsai, explica que la idea fue mantener la comunicación directa entre creadores y público: “Contar historias sin nadie en el medio” es la consigna que define el modelo. Ese vínculo comunitario permitió financiar la película y darle a la audiencia un rol activo en decisiones creativas y de producción.
Sobre la dirección y el enfoque estético
Diego Peretti define al film como “una película de autor”: busca evitar fórmulas y propone un cruce entre la actuación y la ficción heroica del cómic. El personaje central remite a un actor popular que se transforma, inspirado en la figura de un héroe de historieta —el filme introduce a Bombín, un ícono creado para la trama— y combina elementos de existencialismo con un tono celebratorio.
Javier Beltramino aportó la experiencia técnica y la gestión de locaciones internacionales. La elección de Bruselas respondió tanto a razones narrativas (es la capital europea del cómic) como simbólicas: la ciudad aporta una atmósfera diplomática y polifónica que la película explora en escenas que transitan intrigas y episodios públicos reales.
Rodaje, producción y trabajo internacional
El rodaje en Bruselas implicó desafíos logísticos y creativos: Beltramino relata que la industria belga no facilitó todo el apoyo, pero que la producción terminó generando trabajo local para alrededor de sesenta personas entre técnicos y extras. En Buenos Aires, las escenas que requerían lluvia se trabajaron de forma artesanal para armonizar la continuidad visual con las tomas europeas.
La colaboración de dibujantes de la comunidad Orsai fue clave: el personaje de Bombín —inspirado parcialmente en la sonoridad de Tintín— se fue definiendo con aportes gráficos de socios y artistas que aportaron a la estética del film.
Temas y lectura del film
Más allá de la trama, los realizadores buscaron meter en la película cuestiones sobre la autenticidad, el heroísmo cotidiano y la relación entre arte y vida. Peretti señala que el film explora cómo la actuación puede rozar con la fantasía heroica sin perder su vínculo con la ciudad y la calle. Casciari, por su parte, defiende la experiencia colectiva: ver un proyecto sustentado por miles de socios como una alternativa a los circuitos tradicionales de producción cultural.
Recepción y proyección futura
El estreno permitirá medir la recepción del público y la crítica; además, la experiencia de Orsai como plataforma de financiamiento colectivo puede seguir alimentando proyectos independientes. Casciari cita casos previos de producción comunitaria que encontraron distribución internacional: es una vía que combina audiencias fieles con modelos de mercado alternativos.
Contexto para el lector
Orsai se consolidó como un espacio que mezcla literatura, periodismo y producción cultural mediante la relación directa entre creadores y lectores. Proyectos anteriores financiados por socios de Orsai lograron visibilidad en plataformas internacionales; esa trayectoria explica por qué la editorial optó por replicar el modelo para una película que tiene un pie en el cine de autor y otro en el relato popular.
Fuentes:
Perfil - Entrevista a Diego Peretti, Hernán Casciari y Javier Beltramino
