Fundación Mediterránea califica al nuevo esquema de bandas como transitorio y propone mirar a Perú

El think tank considera que las bandas cambiarias todavía tienen límites para fomentar un crecimiento sostenido
La Fundación Mediterránea presentó un informe en el que evalúa el nuevo esquema de bandas cambiarias que empezará a regir y sostiene que, en su diseño actual, se trata aún de un mecanismo “transitorio” con restricciones que deben superarse para consolidar crecimiento económico. En ese marco, el estudio apunta al modelo monetario peruano como una referencia para avanzar hacia mayor estabilidad.
Objetivos y críticas al diseño actual
Según el análisis, las modificaciones introducidas al régimen cambiario buscan dos metas: facilitar la compra de dólares por parte del Banco Central en el mercado y contribuir a revertir el estancamiento de la actividad económica, aun cuando eso pueda implicar una desinflación más lenta en el corto plazo. Aun así, la Fundación advierte que el esquema presenta límites estructurales que complican su efectividad a mediano y largo plazo.
El principal foco de crítica es la indexación del techo de la banda cambiaria a la inflación pasada. Ese mecanismo, argumenta el informe, dificulta la conformación de una curva de tasas de interés consistente y limita la extensión de plazos en operaciones a tasa fija, lo que repercute sobre la posibilidad de planificar inversiones de mayor plazo y reduce la profundidad del mercado financiero local.
El debate sobre el levantamiento del cepo para personas jurídicas
Otro punto central del documento es la ausencia de definiciones respecto al levantamiento del control cambiario para personas jurídicas. Para la Fundación Mediterránea, permitir a las empresas operar con mayor normalidad en el mercado de cambios es clave para reactivar la inversión, mejorar la planificación financiera y normalizar los flujos comerciales. Sin medidas claras en este sentido, sostienen, el mercado seguirá limitado y la inversión productiva se verá condicionada.
El espejo peruano y la propuesta de flotación administrada
El informe propone como referencia el modelo monetario de Perú, percibido por los autores como un esquema que logró consolidar un régimen de mayor permanencia y previsibilidad. La sugerencia central es avanzar hacia un sistema de flotación administrada en el que la tasa de interés de política monetaria retome un rol estratégico en la formación de expectativas inflacionarias.
Según la Fundación, un régimen considerado como permanente —y no como una etapa transitoria— permite ampliar horizontes de decisión en los mercados financieros y en la economía real, facilitando flujos de ahorro e inversión más estables.
Implicancias para la política económica
Adoptar elementos de un esquema más permanente exige, según el documento, mejorar la articulación entre política monetaria, metas de inflación y un régimen cambiario que no se reacomode de manera automática a la inflación pasada. También implica otorgar señales claras sobre la liberalización progresiva de operaciones para empresas y el desarrollo de instrumentos financieros que permitan cubrir riesgos de tipo de cambio y tasa.
En la práctica, estas medidas requieren coordinación entre el Banco Central, el Ministerio de Economía y otros actores del sistema financiero para reconstruir confianza y profundizar mercados de capitales, algo que no sucede de manera inmediata y demanda tiempo y consistencia en las señales de política.
Riesgos y tiempo de transición
La Fundación Mediterránea advierte que la transición hacia un esquema más estable no es automática y que existe el riesgo de que ciertas políticas de corto plazo conduzcan a volatilidad si no se acompañan de reglas creíbles. Por eso plantea la necesidad de diseñar un plan gradual, con metas intermedias y medidas que permitan controlar la inflación mientras se amplían las capacidades del mercado cambiario.
Conclusión del informe
El documento concluye que el desafío no es solo convivir con un posible bimonetarismo, sino lograr que ese esquema sea funcional al desarrollo: transformar la coexistencia de monedas en una herramienta para el crecimiento, en lugar de un problema estructural. Para alcanzar ese objetivo, según la Fundación, hacen falta señales de permanencia, apertura progresiva para empresas y un anclaje monetario que recupere credibilidad.
Fuente: Perfil
