Lunes, 05 Enero 2026
Cambio demográfico y demanda de alimentos global

Germán Iturriza: la baja de la natalidad en países desarrollados cambia la demanda global de alimentos

El analista Germán Iturriza explicó que la baja de la tasa de fertilidad en países desarrollados y el envejecimiento poblacional están cambiando la demanda de alimentos; advirtió la pérdida de peso de Europa y Occidente y señaló a África e India como los nuevos motores del consumo, con desafíos y oportunidades para Argentina y Brasil.
Germán Iturriza hablando sobre demografía y demanda de alimentos
Germán Iturriza hablando sobre demografía y demanda de alimentos

El mensaje central

Germán Iturriza advirtió que la demografía está reconfigurando la demanda de alimentos: la baja de la fertilidad en los países desarrollados y el envejecimiento poblacional modifican qué y cuánto se consume, con impacto directo sobre la demanda de granos tradicionales.


Qué dijo Iturriza y por qué importa

El analista y consultor del mercado de granos sostuvo en Canal E que la población de los países desarrollados “no está creciendo: se está achicando”, lo que genera una pirámide poblacional invertida y cambios en hábitos de consumo. Según su explicación, una población adulta y con buen poder adquisitivo tiende a reducir el consumo de harinas y priorizar alimentos de distinto perfil, lo que afecta la demanda histórica de maíz, soja y otros granos.

Iturriza pidió pensar el fenómeno en clave estructural: no es solo una coyuntura sino un proceso que puede durar veinte o treinta años y que, sin políticas públicas agresivas, tendrá poco retorno.


Un mapa de la demanda: quién crece y quién no

Para el consultor, el centro de gravedad del consumo mundial ya no está en Europa ni en el mundo occidental. Señaló a África y a varios países asiáticos como los nuevos motores de la demanda de alimentos. En ese marco, indicó que China dejó de ser el gran motor demográfico que fue hasta hace poco y apuntó a India como el nuevo impulsor poblacional global. Esa transición, explicó, tiene consecuencias comerciales: los países que crecen demandarán más volumen y, por la mejora de ingresos, más proteína animal, lo que implica mayor consumo de maíz y soja.

Iturriza también vinculó ese cambio con la arquitectura de poder comercial: mencionó a Brasil como actor central y recordó el rol de los BRICS como grupo de países con crecimiento poblacional y económico relativo.


Opciones para Argentina

El consultor propuso una estrategia dual para la Argentina: por un lado, mantener y aumentar la oferta de productos de alto valor agregado dirigida a mercados occidentales; por el otro, abastecer en volumen a mercados en expansión como India, Egipto o Sudáfrica. Subrayó que, aun cuando India tiene una larga tradición de consumo más vegetal, la demanda de aceites (soja y girasol) y de proteínas crece con la expansión de la clase media.

En su diagnóstico aparece una oportunidad: si Argentina y Brasil se posicionan como proveedores competitivos de volumen y de valor agregado, pueden capturar parte de la nueva demanda global. Pero, dijo Iturriza, eso exige anticipación y políticas que favorezcan la inversión y la competitividad.


Producción, clima y riesgos

Sobre cuestiones productivas domésticas, relativizó el impacto de algunos daños puntuales: señaló que hubo pérdidas totales por granizo en lotes de Córdoba, pero que, a escala nacional, esos daños son marginales. En cambio, expresó preocupación por la situación de la soja: advirtió sobre una baja de la demanda china y la competencia de Brasil, lo que, en su visión, pone en riesgo precios y mercados.

Dirigiéndose a los productores, Iturriza lanzó una advertencia práctica: no confíen en que los precios actuales son la nueva normalidad. Citó un ejemplo gráfico: “Ese precio de 320 dólares quizás sea solo una foto para colgar en la pared”. La recomendación implícita fue mantener cautela en decisiones de siembra, comercialización y financiamiento.


Contexto y definiciones para el lector

BRICS es el acrónimo usado para agrupar economías emergentes como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que desde hace años representan una porción creciente del comercio y la demanda mundial. En el caso de la trazabilidad del consumo y de los cambios demográficos, la combinación de crecimiento poblacional en algunos países y envejecimiento en otros redefine patrones de consumo y preferencias.

Para el sector agroindustrial argentino esto significa dos desafíos principales: adaptar la oferta (productos y niveles de procesamiento) y asegurar competitividad frente a rivales regionales, sobre todo Brasil.


Qué queda para el productor y el mercado

Iturriza invitó a mirar el mediano y largo plazo: preguntarse qué dejarán de demandar los países que se achican y qué exigirán los que crecen. Esa lectura exige cambios en la política pública, inversiones en infraestructura y en agregado de valor, y una mirada estratégica en la comercialización exterior. Para los productores, el llamado fue claro: mantener la atención sobre señales de mercado y no asumir que los precios altos actuales serán permanentes.


Fuente: Perfil / Canal E