Sábado, 04 Abril 2026
Reedición que resignifica a Libertella y su retrato de época

Héctor Libertella y Memorias de un semidiós: novela, estilo y una sombra pública

La reedición de Memorias de un semidiós muestra a Héctor Libertella más cercano a la novela que a la leyenda del hermetismo; el libro dialoga con la figura de Alfredo Yabrán y con el final del menemismo.
Portada de la reedición de Memorias de un semidiós de Héctor Libertella
Portada de la reedición de Memorias de un semidiós de Héctor Libertella

Una novela menos hermética que su leyenda y un retrato de época

La reedición de Memorias de un semidiós confirma a Héctor Libertella como un escritor que equilibra la apuesta formal con la narración: la novela dialoga con la figura pública de Alfredo Yabrán y con las tensiones del fin del menemismo, sin renunciar a la fragmentación y la experimentación del autor.


Héctor Libertella aparece en la historia reciente de la literatura argentina como alguien que puso en tensión la información y la deriva expresiva. En el prólogo de la reedición de La nueva escritura (1977), Martín Kohan subrayó la convicción de Libertella por una escritura que se aleja de la transparencia y prioriza la materialidad del lenguaje. Esa misma inclinación teórica se lee distinta cuando se aborda Memorias de un semidiós: la novela resulta más accesible de lo que su reputación de “hermético” podría sugerir.

La trama tiene rasgos tradicionales —un héroe con origen en un ambiente marginal, ascenso económico y caída— pero Libertella la desarma y la recompone. Héctor Cudemo nace en un burdel del sur argentino en una familia de matones con vínculos con la Zwi Migdal; su vida lo lleva a desplazarse entre el Sur y el Norte continental, se casa con Nafka, una prostituta en Nueva York, y muere en las playas de Salem. Esa progresión biográfica sirve de armazón para un relato fragmentado, punteado por líneas de puntos que separan “astillas” narrativas y por inserciones meta-literarias.

El prólogo de Malena Rey —otro de los prólogos que suelen acompañar las reediciones de Libertella— advierte que, pese a la identificación frecuente del personaje con el empresario entrerriano Alfredo Yabrán, Memorias de un semidiós se mantiene en una zona híbrida: novela de época y ejercicio formal. Esa doble condición es quizá la clave para entender por qué el libro puede leerse como un retrato literario del menemismo sin convertirse en una crónica periodística.

Fragmentación narrativa y desmantelamiento de la épica

La discontinuidad del texto funciona como una estrategia para “horadar la épica”, según la expresión de Juan José Saer citada en el prólogo. Libertella no busca construir personajes coherentes en sentido tradicional; por el contrario, explora la descomposición de la identidad: Cudemo se presenta en episodios que lo muestran a la vez poderoso y descentrado, cerca del delirio —con escenas de levitación y anticipación del futuro— y del extremo metaliterario.

La novela mezcla referencias culturales (Borges, Rodrigo Rey Rosa, César Aira, entre otros) y reflexiones científicas breves —como la alusión a la renovación celular cada siete años— que funcionan como vectores para desestabilizar cualquier pretensión de realismo. Esa tensión entre lo factual y lo onírico contribuye a que la obra sea, a la vez, un documento de época y una pieza de experimentación lingüística.

Identificación con figuras públicas y lectura social

La cercanía entre Cudemo y la figura de Alfredo Yabrán vuelve a la novela legible como un comentario sobre el poder económico y sus modos de acumulación al final del siglo XX en la Argentina. Libertella no escribe una biografía; emplea el arquetipo del hombre poderoso para explorar cómo se construyen las fortunas y qué significa el ejercicio del poder cuando se carece de placer ético o estético en esa construcción.

En este punto la novela funciona como retrato y como juego: retrata una época marcada por la concentración y la opacidad económica, y juega con las expectativas del lector sobre la verosimilitud biográfica. La identificación con Yabrán —que el propio prólogo de Rey considera inevitable— no reduce la obra a un mero ejercicio de denuncia; por el contrario, la inserta en un campo literario que mira la historia desde la frase.

La frase como motor del relato

Aunque Libertella se permite abandonar el realismo rígido, no renuncia al estilo: la frase sostiene el relato. En Memorias de un semidiós la tensión entre información y poesía produce oraciones que a menudo resuelven el equilibrio entre clarificación y evocación. Esa confianza en el texto como unidad estilística se repite en los otros trabajos del autor, donde la frase actúa como fuerza motriz más que como simple vehículo referencial.

Leer a Libertella hoy implica aceptar una doble invitación: acercarse a una novela que puede leerse con relativa comodidad narrativa y, al mismo tiempo, atender a los trazos experimentales que la trascienden. Memorias de un semidiós es, por eso, un libro que funciona como puente entre la radicalidad teórica de La nueva escritura y la voluntad de sostener un relato reconocible.


Datos de la edición

Memorias de un semidiós — Héctor Libertella. Blatt y Ríos. 128 páginas.


Fuentes: Clarín Revista

Héctor Libertella y Memorias de un semidiós: novela, estilo y una sombra pública