Importaciones 2025 superaron USD 70.235 millones y compras “puerta a puerta” crecieron 292%

Suba importadora, cambio de patrón de consumo y señales para la producción
El volumen de importaciones de bienes en Argentina acumuló hasta noviembre USD 70.235 millones, un salto interanual del 27% que colocó al año 2025 cerca del máximo histórico de 2022. La apertura de reglas comerciales, la normalización del acceso al financiamiento y la eliminación de restricciones cuantitativas aceleraron un flujo importador que modifica la composición del comercio y plantea preguntas sobre la competitividad de la industria local.
Qué pasó en 2025
Según el informe de ABECEB, la liberalización paulatina del mercado cambiario y la consolidación fiscal explican una mayor integración con cadenas regionales y globales. Ese proceso se tradujo en una recuperación de stocks y en una ampliación de las compras de bienes finales: los bienes de consumo crecieron 58,3%, los bienes de capital 55,6% y los vehículos 109% en el año hasta noviembre. Solo los bienes intermedios aumentaron 6,2% interanual.
Para que 2025 supere el récord de 2022 (USD 81.522 millones) haría falta que en diciembre los importes superen los USD 10.000 millones, una hipótesis posible pero no segura. Con los datos hasta noviembre, 2025 ya duplicó el promedio de importaciones de varias décadas atrás y podría quedar como el segundo año con mayor valor importado.
Comercio electrónico y el auge del “puerta a puerta”
El canal courier —conocido popularmente como “puerta a puerta”— se consolidó como la vía más dinámica de 2025: aportó USD 789 millones, el 1,1% del total y el 7,5% de las importaciones de bienes de consumo, con un crecimiento interanual de 291,8%. Plataformas como Shein y Temu ampliaron la oferta disponible para el consumidor argentino, especialmente en indumentaria, calzado, electrónicos livianos y artículos para el hogar.
Aunque su participación en el total importado sigue siendo baja, el crecimiento acelerado del comercio digital plantea retos regulatorios y fiscales: control aduanero, trazabilidad, gravámenes y competencia con la industria local son temas que las autoridades y los sectores productivos deberán abordar en 2026.
Impacto en sectores y en la industria local
El informe destaca un «desacople transitorio» entre importaciones y producción local: entre enero y octubre las importaciones crecieron 36,2% mientras que la producción local avanzó solo 3,1%. La aceleración de compras externas de vehículos y bienes finales se dio en un contexto de elevada capacidad ociosa en plantas nacionales.
En el caso del sector automotriz, el ingreso de unidades híbridas y eléctricas con arancel cero desde septiembre potenció la demanda externa: la cantidad de vehículos importados subió 120% hasta noviembre, con Brasil como principal proveedor (76% del total) aunque con pérdida de participación frente a China y México. Ese aumento también amplió la oferta de modelos: la consultora registra un incremento del 22% en la cantidad de variantes disponibles.
Riesgos y oportunidades
Para ABECEB, el crecimiento del comercio exterior responde en buena medida a una normalización tras años de restricciones por escasez de divisas. No obstante, el desafío es alinear el aumento de importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y con cambios en la composición de la canasta que favorezcan productividad y generación de divisas.
Si la relación importaciones/PBI se aproxima o supera el 16,3% de 2018, volverá a abrirse el debate sobre sostenibilidad: países de la región como Chile, México, Colombia, Uruguay y Paraguay muestran ratios entre el 20% y 45% del PBI, mientras que Argentina históricamente se movió entre 12% y 18%.
Qué piden empresas y gremios
El Observatorio PyME advirtió que la sustitución de producción nacional por importaciones casi se duplicó en 2025: pasó de 5,3% a 10,1% de empresas que reemplazaron producción doméstica por bienes importados; las que sustituyeron insumos locales por compras externas aumentaron a 22,1%. Los sectores con mayores porcentajes de sustitución fueron la metalmecánica, la química, y el caucho y plástico.
Desde las cámaras industriales piden medidas para mejorar costos logísticos, beneficios fiscales a la inversión y mayores incentivos a compras locales en contratos públicos. Las empresas importadoras, en tanto, reclaman estabilidad normativa y acceso a financiamiento para sostener la recomposición de stocks.
Conclusión
El salto importador de 2025 refleja un cambio de etapa: más comercio digital, mayor ingreso de bienes finales y automóviles, y una economía más integrada que genera oportunidades de consumo pero también presión sobre sectores productivos que aún no recuperaron niveles de actividad. La discusión que se abre ahora es cómo transformar ese dinamismo importador en mayor productividad y divisas netas, evitando un desplazamiento persistente de la industria local.
Fuentes: Infobae (informe ABECEB)
Fuente: ABECEB, periodo: 2025
