Lunes, 05 Enero 2026
Progreso material y retraso en ciencia y tecnología

La brecha tecnológica: progreso material y déficit de conocimiento en América Latina

Aunque la calidad de vida en América Latina mostró mejoras en las últimas décadas, la región enfrenta una brecha tecnológica: inversión concentrada fuera del continente, escaso financiamiento universitario y una formación profesional que demanda actualización continua.
Ilustración sobre brecha tecnológica y avance científico
Ilustración sobre brecha tecnológica y avance científico

Progreso económico, percepción de crisis y la creciente brecha del conocimiento

La brecha tecnológica en América Latina combina avances materiales con un déficit en capacidades científicas y tecnológicas: mientras la región mejora varios indicadores de calidad de vida, la inversión en investigación y la formación especializada quedan lejos de los centros de la cuarta revolución industrial.


En buena parte de América Latina la calidad de vida exhibe mejoras comparadas con décadas anteriores, salvo excepciones como Venezuela y Nicaragua. Sin embargo, la percepción social no siempre acompaña ese diagnóstico: muchas personas sienten que la situación empeoró y la narrativa pública instala una sensación de crisis. Ese malestar convive con inversiones privadas y públicas en tecnologías disruptivas que se concentran fuera de la región.

Magnitud de la revolución tecnológica

Las proyecciones globales de inversión en tecnología muestran la escala del desafío: se estima una inversión de 2 billones de dólares en inteligencia artificial, 6 billones en tecnología de la información y 627 mil millones en hardware vinculado a estos sectores. La Realidad Aumentada, que partió de los videojuegos, pasaría de unos 140.340 millones en 2025 a 1.72 billones en 2032. Frente a estas cifras, el presupuesto agregado de las universidades argentinas para 2026 —3.370 millones de dólares— resulta limitado frente a la inversión privada global.

Desigualdad en producción científica y educativa

La distribución histórica de reconocimientos como los premios Nobel refleja la concentración de producción científica y cultural: América Latina acumula 18 premios en total, con Argentina liderando la región con cinco. La mayoría de esos galardones corresponden a Paz y Literatura; son pocos los que recaen en ciencias duras como Medicina o Química. Mientras tanto, las universidades que impulsan la cuarta revolución —Harvard, Berkeley, MIT, Stanford, Yale— concentran recursos, redes y producción científica que alimentan nuevas industrias y modelos de negocio.

Fuente: Perfil, periodo: hasta 2025

Nuevo paradigma profesional

El modelo de formación profesional de por vida está en crisis. Hoy se requieren trayectorias continuas de aprendizaje para incorporar habilidades que cambian rápidamente: desde programación y análisis de datos hasta el manejo de herramientas de IA y metodologías interdisciplinares. La región debe ampliar la formación técnica y científica, crear vínculos sostenidos con centros de investigación internacionales y favorecer programas de actualización permanente.

Impacto en la política y la comunicación

La transformación tecnológica también altera la comunicación política: las redes sociales y las plataformas dinamizan la agenda pública y erosionan modelos tradicionales de mensaje y liderazgo. Esa dinámica facilita emergencias de liderazgos disruptivos y la difusión de narrativas que, en ocasiones, se alimentan de desinformación. Superar la brecha tecnológica implica, además, fortalecer alfabetizaciones digitales y pensamiento crítico.

Qué puede hacerse

Las medidas requieren coordinación entre gobiernos, universidades y sector privado: aumentar la inversión en investigación, vincular la docencia con demandas productivas, impulsar centros de excelencia regionales y facilitar movilidad académica. También son necesarias políticas que fomenten la industria local de tecnología y plataformas de colaboración internacional. Sin estas acciones, la región corre el riesgo de quedar cada vez más rezagada respecto de los centros que definen la cuarta revolución científica y tecnológica.


Fuente: Perfil