La vía cubana hacia una crisis similar a Haití
Diagnóstico: una crisis múltiple y sostenida
Cuba enfrenta una crisis política, económica y social cuya intensidad y extensión han generado comparaciones con Haití. El diagnóstico incluye declive del Producto Bruto, caída de la actividad económica y pérdida de divisas; deterioro de servicios básicos como electricidad, agua y transporte; y el colapso sanitario con enfermedades reemergentes y falta de insumos. A esto se suma una emigración masiva que deja a la población envejecida y alimenta la dependencia de las remesas.
Dimensión económica y el papel de la nomenklatura
El gobierno mantiene un modelo donde fuerzas armadas y entidades ligadas al poder controlan segmentos clave de la economía. En particular, el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) —una empresa de gestión con fuertes lazos militares— concentra un peso decisivo en el comercio, el turismo y las finanzas, según el análisis que circula en la prensa internacional. Esa centralización se combina con una caída del turismo, una deuda externa difícil de pagar y un salario promedio que, en términos de poder de compra, equivale a solo unos pocos dólares, según fuentes citadas por la nota original.
Dolarización parcial y tasas de cambio
Frente a la escasez de liquidez el régimen ha oficializado mecanismos de dolarización parcial y ha implementado un esquema de tipo de cambio flotante que se ajusta con frecuencia, con la intención declarada de favorecer a actores económicos considerados "clave". Ese movimiento revela una escasez de divisas que limita la capacidad del Estado para sostener importaciones de bienes básicos y medicinas, y refuerza una doble economía donde quienes disponen de dólares acceden a bienes y servicios que están vedados para la mayoría.
Salud pública y servicios
El sistema de salud, anteriormente considerado uno de los logros del régimen, sufre hoy fallas graves: escasez de medicamentos y suministros básicos en hospitales, reaparición de enfermedades como dengue y chikunguña en magnitudes que habrían sido subdeclaradas, y apagones que afectan el funcionamiento de centros sanitarios. La percepción pública sobre la veracidad de las estadísticas oficiales se ha erosionado, lo que reduce la credibilidad del relato estatal sobre la gestión de crisis.
Emigración y remesas
La salida sostenida de cubanos hacia el exterior es un rasgo central de la crisis. La migración funciona como mecanismo de escape y como fuente de sustento para quienes se quedan: las remesas costean buena parte del consumo familiar. Además, la emigración afecta la estructura demográfica, con mayor proporción de adultos mayores y una fuga de jóvenes, lo que debilita la capacidad productiva y la reproducción generacional del país.
Desigualdad y privilegios de la élite
El contraste entre la élite —personal militar, funcionarios y gerentes ligados al poder— y la población general se ha acentuado. La describen como una “nomenklatura” que combina poder político y control económico; en varios casos se señala la transferencia de capitales y la creación de privilegios que permiten a ese grupo acceder a bienes y mercados diferenciados, ampliando la desigualdad dentro de la isla.
Comparación con Haití: semejanzas y diferencias
Las comparaciones con Haití se apoyan en elementos como la pobreza extendida, la dependencia de remesas y la capacidad limitada del Estado para garantizar seguridad y servicios. Sin embargo, hay diferencias relevantes: Cuba mantiene indicadores sociales —históricamente— más favorables en salud y educación que los de Haití; además, la estructura política de la isla es la de una dictadura con control estatal centralizado, mientras que Haití ha vivido un colapso del Estado y episodios de control por parte de bandas criminales. En ese sentido, la similitud está en los efectos sobre la población —empobrecimiento y fragilidad institucional— pero los orígenes y la configuración del colapso no son idénticos.
Contexto internacional y la Estrategia de Seguridad Nacional 2025
El documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional 2025, citado en el análisis original, refleja un cambio de enfoque geopolítico en Washington hacia la región. Ese marco explica, según la crónica, medidas diplomáticas y operativas en el Caribe y una mayor presión sobre regímenes aliados a Cuba y Venezuela. La revisión de la política estadounidense incluye incentivos y sanciones para intentar acelerar cambios de régimen o, al menos, aumentar el aislamiento internacional del gobierno cubano.
Impacto en la región
El giro político en varios países latinoamericanos hacia gobiernos más conservadores —señalado por el autor— puede endurecer el aislamiento diplomático de La Habana y reducir apoyos internacionales tradicionales. Al mismo tiempo, la fragmentación de apoyos dentro de la izquierda regional y europea hace más difícil la defensa automática del régimen, aunque no todos los actores han roto relaciones o críticas.
Escenarios y riesgos de transición
El autor plantea que, por la naturaleza del régimen y la concentración del poder en militares y estructuras partidarias, una transición democrática clásica parece poco probable. Comparaciones históricas como la caída de Ceaușescu en Rumania se usan para ilustrar el riesgo de cambios bruscos y convulsivos, más que una transición ordenada. Otros escenarios incluyen una apertura controlada desde arriba, un proceso de crisis prolongada con transición económica sin democratización, o una salida violenta si se multiplican las protestas y fracturas internas en las fuerzas armadas.
Qué podría implicar la reconstrucción
La reconstrucción de una Cuba posrégimen, advierte el análisis original, será compleja. Requiere no solo la restauración de servicios y la normalización económica, sino también procesos de reconciliación, reformas institucionales y la reinserción de la sociedad civil. El exilio y las diásporas tendrían un papel relevante en ese proceso, tanto en el aporte de recursos como en la definición política de los liderazgos.
Conclusión
La hipótesis de que Cuba transite hacia una condición comparable a la de Haití sirve para subrayar la gravedad de las fallas estructurales que hoy exhibe la isla: falta de divisas, deterioro de servicios públicos, emigración masiva y una elite económica vinculada al poder que profundiza la desigualdad. Aun reconociendo diferencias históricas y sociales entre ambos países, el riesgo de un empobrecimiento extendido y de erosión institucional es real. La respuesta internacional y la dinámica interna —fracturas en la élite, presión social, decisiones militares— definirán si la isla enfrenta una salida ordenada o una crisis de transición abrupta.
Autor del análisis original: Israel Zipper (Máster y PhD en Ciencia Política). Esta nota sintetiza y contextualiza las ideas publicadas en el artículo fuente enlazado abajo.
Fuentes: Infobae — La vía cubana para parecerse a Haití (21/12/2025)
