Marcelo Elizondo: hay que ingresar más dólares por exportaciones, inversiones y financiamiento

Por qué la llegada de dólares es clave para aliviar el estrés cambiario
La escasez de dólares —no tanto la demanda— es el principal problema del mercado cambiario: por un lado, exportaciones en alza y un superávit en bienes; por otro, un déficit de servicios que anula esos resultados, explicó Marcelo Elizondo en Canal E. El especialista estimó un superávit comercial de unos 10000 millones de dólares en 2025 y exportaciones cercanas a 85000 millones, pero advirtió que esos números no alcanzan si no llegan más dólares por inversión extranjera y financiamiento.
Balance de bienes versus servicios
Según Elizondo, la balanza de bienes mostró un resultado positivo y las exportaciones rondarán las 85000 millones de dólares, lo que las dejaría como las segundas más altas de la historia. Sin embargo, este buen desempeño choca contra un déficit histórico en la balanza de servicios —que, a su juicio, ronda también los 10000 millones—. En esa cuenta entran los viajes al exterior, pero también otros servicios que la economía importa.
La consecuencia práctica es que, aunque Argentina genere superávit comercial de bienes, ese flujo no alcanza para cubrir la salida de divisas por servicios y por desembolsos financieros. "No es que haya exceso de demanda de dólares; hay estrés porque no hay ingresos de capitales", sintetizó Elizondo.
Oferta genuina de divisas: exportaciones, inversiones y financiamiento
Para aliviar la tensión cambiaria, Elizondo propone tres vías complementarias: aumentar las exportaciones (mayor oferta por la vía comercial), atraer inversión extranjera directa y conseguir financiamiento internacional. En su diagnóstico, hay señales de normalización macroeconómica y regulatorias que podrían favorecer esos flujos en el mediano plazo.
Respecto de la inversión extranjera, el analista señaló que parte del bajo nivel observado responde a un proceso de transición: hubo salidas de empresas, pero también se observó una mayor inversión doméstica. Además, durante años las utilidades debían reinvertirse por restricciones cambiarias, lo que en su momento infló cifras cuando se miraban los movimientos contables.
RIGI y proyectos anunciados
Elizondo mencionó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como un instrumento que puede acelerar la llegada de proyectos con peso en divisas. El RIGI es un marco diseñado para promover grandes inversiones mediante incentivos fiscales y regulatorios; su objetivo es atraer iniciativas que impliquen inversión directa y generación de empleo. El especialista dijo que hay muchos proyectos anunciados en el régimen que deberán empezar a madurar para que se traduzcan en ingresos en dólares.
Por qué no alcanza solo con reducir la salida de divisas
Elizondo advirtió que limitar actividades que consumen dólares —como el turismo— no es una solución suficiente ni deseable: "No se puede bajar demasiado la salida de dólares en actividades como el turismo; lo que hay que hacer es ingresar más dólares". En su visión, el foco debe estar en generar oferta genuina de divisas, no solo en restringir la demanda.
Importaciones y perspectiva histórica
El especialista destacó que Argentina registra uno de los niveles más bajos de importaciones en relación al PBI a nivel internacional, lo que indica que la restricción no está solo en la salida, sino en la capacidad de atraer recursos que permitan normalizar los flujos.
Fuente: Perfil (citas a Marcelo Elizondo), periodo: estimado 2025
Riesgos y tiempos de normalización
Elizondo describió el proceso como de normalización lenta y gradual. Señaló que la remoción parcial de restricciones cambiarias y cambios regulatorios pueden mejorar la confianza y atraer flujo de capital, pero que la materialización concreta lleva tiempo porque los proyectos de inversión tardan en madurar y porque el financiamiento externo depende de condiciones globales.
Qué implican estos cambios para la política económica
- Si ingresan más dólares por exportaciones, mejora la disponibilidad de reservas y se reduce la presión sobre el tipo de cambio.
- La inversión extranjera directa aporta dólares de largo plazo y puede contribuir a empleo y aumento de la capacidad productiva.
- El financiamiento internacional —préstamos o colocaciones— puede completar el flujo de divisas en periodos críticos, pero genera obligaciones de servicio que requieren gestión macroeconómica estable.
En suma, el diagnóstico de Elizondo combina datos de corto plazo (exportaciones y superávit de bienes) con un problema estructural (déficit de servicios y baja entrada de capitales). Desde su perspectiva, la política económica debería priorizar medidas que atraigan oferta genuina de dólares y acompañar esa estrategia con orden macroeconómico para que los flujos se consoliden.
Quién es Marcelo Elizondo: analista en comercio exterior con trayectoria en estudios sobre balanzas comerciales y flujo de capitales. Participó del diálogo con Canal E donde brindó las estimaciones y consideraciones citadas en este artículo.
Fuentes:
