Miércoles, 14 Enero 2026
Entrenador con décadas en África y vivencias junto a Maradona

Miguel Gamondi: el argentino que hizo carrera en África y dirigió a Tanzania

El técnico Miguel Gamondi, oriundo de Olavarría, relata su extensa trayectoria en África, su vínculo con Maradona y cómo la experiencia en clubes y selecciones moldeó su carrera y su visión sobre el continente.
Miguel Gamondi en Rabat durante la Copa África
Miguel Gamondi en Rabat durante la Copa África

De Olavarría a Dar es Salaam: recorrido, aprendizajes y encuentros con Maradona

Miguel Gamondi, entrenador argentino de 62 años, trabaja desde hace décadas en África y actualmente dirige a la selección de Tanzania tras la participación del equipo en la Copa África. En una charla en Rabat con Olé contó su recorrido desde Ferrocarril Sud en Olavarría hasta clubes y selecciones en Libia, Burkina Faso, Costa de Marfil, Marruecos, Túnez, Sudáfrica, Argelia, Dubai y dos etapas en Tanzania; además recordó encuentros personales con Diego Maradona en Durban y en Dubai.


Gamondi relató que empezó como preparador físico y que su entrada al fútbol internacional llegó de la mano de Oscar Fullone. Su experiencia incluye trabajar en clubes grandes de África del Norte y del Sur, compartir banquillo con entrenadores argentinos como Carlos Cappa y aprender de referentes como Menotti y Valdano. En Marruecos llegó a tener casas en Agadir y Casablanca y mantuvo vínculos con el continente durante más de veinte años.

Los primeros pasos y la adaptación

Nacido en Olavarría, Gamondi se formó como profesor de educación física y jugó en Ferrocarril Sud. Contó que, tras comenzar como preparador físico, fue invitado a sumarse al trabajo con Fullone y que de ahí partió su relación con África. Relató su capacidad de adaptación para dejar familia y lanzarse a recorrer países con condiciones muy distintas: desde hoteles de alto nivel en Sudáfrica y Dubái hasta estadías austeras en Burkina Faso y Níger.

Explicó que su aprendizaje fue tanto técnico como cultural: fue testigo de realidades sociales complejas —pobreza, problemas sanitarios, desigualdades— y a la vez reconoció el valor del fútbol como pasaporte que abre puertas y genera oportunidades. Afirmó que la experiencia le dejó “una riqueza cultural inmensa, más que el dinero”.

Trabajar bajo regímenes y en contextos difíciles

Gamondi reconoció que dirigió en Libia en la época del hijo de Gaddafi, y describió las tensiones y lo extraño de trabajar en un ambiente donde primaban órdenes autoritarias. Relató anécdotas como la del estadio dinamitado tras incidentes con hinchas y el posterior reemplazo del recinto, señalando la lógica compleja de esos entornos: “Era trabajo”, dijo, sin declararse avergonzado, pero admitiendo que existieron situaciones moralmente difíciles.

También habló de salud y riesgos: sufrió paludismo en Costa de Marfil y contó episodios extremos de condiciones de vida en algunos destinos. A pesar de eso, repitió que el fútbol le permitió construir una carrera y alcanzar un nivel económico impensado cuando empezó como profesor en la Argentina.

La relación con Diego Maradona

Gamondi relató dos encuentros con Maradona, uno en Durban en la previa del Mundial de Sudáfrica y otro en Dubái. Recordó que Diego lo llamó “peladito” y que le firmó camisetas para sus hijos; también recordó la camaradería y algunas discusiones durante un amistoso en los Emiratos. Relató con afecto esos episodios y definió a Maradona como una figura cercana y humilde en los momentos que compartieron.

La visión sobre África y el fútbol

Para Gamondi, África es un continente diverso —“52 países”, subrayó— con realidades muy distintas entre el norte y el sur, y entre países del interior y las capitales. Destacó a Marruecos como un país que hoy se proyecta con infraestructuras de primer nivel y calificó la organización de la Copa África en ciudades como Rabat como comparable a certámenes de alto estándar. A la vez señaló realidades duras: en algunos lugares los chicos le piden agua en vez de camisetas, y eso lo atraviesa emocionalmente.

Desde su función de entrenador, Gamondi sostuvo que el futbolista africano suele mostrar una alegría y resiliencia que marcan la diferencia, y que el fútbol, en muchos casos, es la vía para mejorar la vida de comunidades enteras: “El fútbol le da a mucha gente un motivo de orgullo”, dijo, y pidió a los jugadores que piensen en esa responsabilidad social.

Tanzania y la dimensión política del fútbol

Tras la buena actuación de Tanzania en la Copa África —el equipo llegó a octavos y Gamondi fue recibido con honores— el entrenador dijo que la política y el fútbol suelen ir de la mano: confesó que pensó en irse, pero que el primer ministro le advirtió sobre el costo político de su salida. Ese cruce entre gestión deportiva y decisiones públicas es habitual en países donde el resultado futbolístico tiene impacto simbólico y electoral.

En su etapa en Tanzania valoró el reconocimiento popular y el respaldo institucional que recibió tras el torneo. También describió la cotidianidad del día a día: desde viajes internos complicados hasta la logística sanitaria y la necesidad de hablar con claridad a futbolistas que viven circunstancias familiares y sociales muy distintas.

Reflexión final y legado

Gamondi afirmó estar en la etapa final de su carrera y definió su objetivo actual en términos de legado: transmitir experiencia, formar jugadores y técnicos, y, por sobre todo, aprovechar el fútbol para mejorar la vida de la gente que apuesta por sus selecciones y clubes. Dijo que su familia —su mujer es búlgara y tuvo dos hijos, uno nacido en Sudáfrica y otro en Agadir— vivió y aprendió en distintas culturas, y que ese bagaje influye en su mirada sobre el mundo.


Fuente: Olé (entrevista en Rabat)