Lunes, 05 Enero 2026
Informe sobre empleo y brecha de género en dos años de gobierno

Milei y el mercado laboral: cómo crece la desprotección entre las mujeres

Análisis del impacto de dos años de gobierno de Milei en el empleo: la desprotección laboral aumentó y las mujeres concentraron la mayor parte de ese crecimiento; las AUH subieron pero no compensaron la pérdida de empleos protegidos en sectores feminizados.
Mujer en trabajo informal, símbolo de la desprotección laboral
Mujer en trabajo informal, símbolo de la desprotección laboral

Dos años de políticas y un cambio en la estructura del empleo

El debate sobre el modelo de gobierno de Javier Milei atraviesa hoy la discusión pública por su impacto en el empleo y, en particular, en las mujeres. Datos comparados del Instituto Argentina Grande entre el 2° trimestre de 2023 y el 2° trimestre de 2025 muestran un incremento de la desprotección laboral, con un traslado desproporcionado hacia trabajadoras: la tasa de desprotección subió del 43,7% al 44,5%, agregando 241000 personas en empleo sin aportes ni estabilidad; de ese aumento, 237000 son mujeres y 4000 son hombres. Al mismo tiempo, el sector público —altamente feminizado— mostró salarios reales más castigados mientras que la Asignación Universal por Hijo (AUH) creció por encima de numerosas paritarias.

Esos números indican que, en términos de acceso a empleo protegido y calidad laboral, las trayectorias de hombres y mujeres se han separado con rapidez en los últimos dos años. Mientras ciertos sectores tradicionalmente masculinos —como la producción primaria, minería y finanzas— concentran la mayor parte de la recuperación y creación de puestos registrados, los empleos relacionados con educación, salud y cuidados, donde predominan las mujeres, experimentan pérdida de poder adquisitivo y menor capacidad de negociación salarial.

Qué mide la desprotección laboral y por qué importa

El indicador de trabajo desprotegido revela la proporción de personas en empleos sin aportes previsionales, contratos formales o herramientas que garanticen estabilidad. Un aumento en ese indicador implica menor cobertura social, menor acceso a jubilaciones futuras y mayor vulnerabilidad frente a crisis económicas. En la comparación 2023–2025, la mayoría del crecimiento en desprotección recayó sobre mujeres, lo que sugiere no solo un efecto distributivo de la recuperación económica sino un patrón de segregación laboral por género.

La concentración del crecimiento en actividades masculinizadas y el estancamiento o deterioro en empleos feminizados no es un fenómeno accidental: responde en parte a la estructura productiva que favorece sectores con mayor capacidad de generar demanda registrada y salarios en alza, y en parte a decisiones de política pública que inciden sobre el empleo público y las escalas salariales. En paralelo, el aumento real de la AUH funciona como un parche redistributivo para los hogares con hijas e hijos, pero no sustituye la necesidad de empleo protegido y de salarios dignos para las trabajadoras.

Impactos en la economía doméstica y en la autonomía

Cuando el ingreso femenino cae en términos reales y la inserción laboral se precariza, la autonomía económica de las mujeres se reduce. Eso repercute en decisiones sobre trabajo de cuidado no remunerado, capacidad de ahorro y posibilidades de movilidad social. Además, la dependencia relativa a transferencias como la AUH puede reforzar patrones tradicionales de división del trabajo, en un contexto donde el discurso oficial enfatiza un retorno a roles domésticos.

Las cifras del Instituto Argentina Grande también muestran una discrepancia en la creación de empleos de calidad: mientras los hombres sumaron 203000 puestos protegidos en ese período, las mujeres incorporaron menos de 20000. Esa diferencia estructural agrava la brecha salarial y la desigualdad de acceso a derechos laborales básicos.

¿Plan deliberado o consecuencia de la reestructuración económica?

Determinar si estos resultados son el producto de decisiones políticas deliberadas o consecuencia de un proceso caótico de reestructuración económica exige una lectura cuidadosa. Algunas medidas del gobierno han afectado escalas salariales del sector público y la dinámica de negociación colectiva, y la concentración de apoyo político entre sectores masculinizados del electorado es un contexto a considerar. Al mismo tiempo, la reorientación productiva hacia actividades primarias y extractivas puede generar efectos distributivos que siempre tienden a beneficiar a ocupaciones masculinizadas.

Los datos obligan a una reflexión pública sobre qué tipo de transición laboral y social se está promoviendo: si la recuperación económica solo consolida empleos para un segmento del mercado laboral o si existen políticas activas para reducir la brecha de género en empleo protegido, salarios y condiciones de trabajo. Sin esas políticas, el crecimiento de las asignaciones sociales puede quedar como una solución parcial que no modifica las causas estructurales de la desigualdad.

Qué se puede hacer desde las políticas públicas

Las posibles respuestas pasan por medidas que incentiven la formalización en sectores feminizados (programas específicos de empleo, incentivos fiscales para contratación registrada), por políticas de recomposición salarial en la administración pública y por programas de cuidado que redistribuyan las tareas no remuneradas. Además, fortalecer los mecanismos de negociación colectiva y monitorear el impacto por género de cualquier cambio normativo son pasos necesarios para frenar la expansión de la desprotección laboral entre las mujeres.


Fuente: Instituto Argentina Grande; análisis comparativo 2° trimestre 2023 vs 2° trimestre 2025. Texto basado en material publicado por Perfil. Perfil