Sábado, 02 Mayo 2026
Heladería artesanal que nació en pandemia

Nicolás Castro y Leroma: recetas familiares, expansión y el desafío de mantener el helado artesanal

Leroma nació en pandemia a partir de recetas que estaban en un cuaderno familiar. En tres años escaló a 10 sucursales y una fábrica centralizada, con una inversión aproximada de 500000 dólares y 100 empleados directos; su desafío principal es mantener la calidad artesanal al crecer.
Nicolás Castro en la heladería Leroma con sus productos
Nicolás Castro en la heladería Leroma con sus productos

De un cuaderno familiar a diez sucursales: el origen de Leroma

La heladería Leroma nació en septiembre de 2020 durante la pandemia a partir de recetas que estaban en un cuaderno familiar y de la decisión de Nicolás Castro y su hermano de volver desde Italia para apostar al negocio. Ese cuaderno, con fórmulas escritas a mano y manchas de helado, fue la base para reconstruir sabores tradicionales y adaptarlos a técnicas modernas.

Cómo empezó el proyecto

La idea surgió cuando Nicolás y su hermano, que jugaban al fútbol en Italia, resolvieron retomar el oficio que traían de familia —hermanos de la abuela que habían sido heladeros— y convertirlo en un emprendimiento. Con una máquina prestada y asesoramiento a distancia de un tío abuelo, hicieron pruebas en el living de su casa, pidieron a amigos que probaran productos y ajustaron recetas hasta abrir el primer local en septiembre de 2020.

Producción artesanal y aprendizaje técnico

Según Castro, la clave del helado premium artesanal está en la materia prima y la maquinaria específica. Mientras la producción industrial utiliza una base única que luego se aromatiza, el método artesanal exige recetas propias para cada sabor y lotes pequeños. Ese proceso limita la cantidad de gustos en mostrador, obliga a rotaciones rápidas y evita conservantes, lo que a su vez preserva la calidad del producto.

Del living a una fábrica centralizada

Los primeros meses fueron intensos: producían de noche y atendían de día, con una máquina en consignación que el proveedor había cedido con cierta cautela por la situación de pandemia. La demanda creció por el boca en boca y llevaron la producción a un centro industrial en zona sur para sostener la expansión. Hoy cuentan con una fábrica centralizada y varias sucursales que mantienen la identidad del producto.

Escala sustentable y control de calidad

Castro explicó que la escala del modelo no busca la producción masiva sino multiplicar puntos de venta cuidando la calidad: bases pequeñas, procesos controlados y recetas únicas por sabor. Para asegurar la fidelidad a las recetas, establecieron una cadena de producción definida y roles claros, con su hermano al frente de la producción y Nicolás a cargo de la marca y el crecimiento comercial.

Sabores, tendencias y adaptación del paladar

El gusto más vendido es el dulce de leche clásico, seguido por reversiones de postres como cheesecake, tiramisú y lemon pie. El pistacho está de moda y se comercializa bien; sabores tradicionales como el sambayón muestran menor demanda entre público joven. Para conectar con clientes, usan un QR en sucursales donde reciben propuestas y así desarrollan nuevas recetas —por ejemplo, una versión de chocolate Dubái con pistacho, Nutella y crocante.

Inversión, empleo y crecimiento

En los primeros dos años la inversión alcanzó aproximadamente 500000 dólares, según declaraciones del empresario. Leroma emplea unas 100 personas entre la fábrica y los puntos de venta, y la empresa estudia aperturas en ciudades turísticas como Carlos Paz y en Mendoza para probar logística y ampliar la presencia en otras provincias.

Trabajo en familia y roles definidos

La empresa sigue siendo un emprendimiento familiar: los tres hermanos participan, la madre colaboró en etapas iniciales y el padre se ocupó de los proveedores. Nicolás destacó que dividir roles y bajar el ego fue clave para que la dinámica familiar funcione como una ventaja competitiva. La gestión cotidiana incluye administración, producción y selección de personal joven que muchas veces está en su primer empleo.

Desafíos: carga impositiva y márgenes

Uno de los principales límites que mencionó Castro es la carga impositiva, que dificulta un ritmo de expansión más acelerado y la creación de empleo. También resaltó el riesgo financiero que implicó montar la fábrica actual, una decisión que requirió deuda bancaria y aumentó los costos fijos, pero que permitió consolidar la producción y sostener la calidad.

Visión a futuro

El proyecto mantiene la aspiración de seguir creciendo de forma medida: llevar Leroma a otras provincias y, a largo plazo, explorar salidas al exterior sin resignar la calidad. Nicolás dijo que no imagina vender la marca; prefiere una empresa que innove, mantenga la tradición familiar y sea sustentable en el tiempo.


Datos clave: 10 sucursales; inversión aproximada 500000 dólares; plantilla directa 100 personas; origen: recetas familiares encontradas en un cuaderno.

Fuentes: La Voz