Nicolás Castro y Leroma: recetas familiares, expansión y el desafío de mantener el helado artesanal
De un cuaderno familiar a diez sucursales: el origen de Leroma
La heladería Leroma nació en septiembre de 2020 durante la pandemia a partir de recetas que estaban en un cuaderno familiar y de la decisión de Nicolás Castro y su hermano de volver desde Italia para apostar al negocio. Ese cuaderno, con fórmulas escritas a mano y manchas de helado, fue la base para reconstruir sabores tradicionales y adaptarlos a técnicas modernas.
Cómo empezó el proyecto
La idea surgió cuando Nicolás y su hermano, que jugaban al fútbol en Italia, resolvieron retomar el oficio que traían de familia —hermanos de la abuela que habían sido heladeros— y convertirlo en un emprendimiento. Con una máquina prestada y asesoramiento a distancia de un tío abuelo, hicieron pruebas en el living de su casa, pidieron a amigos que probaran productos y ajustaron recetas hasta abrir el primer local en septiembre de 2020.
Producción artesanal y aprendizaje técnico
Según Castro, la clave del helado premium artesanal está en la materia prima y la maquinaria específica. Mientras la producción industrial utiliza una base única que luego se aromatiza, el método artesanal exige recetas propias para cada sabor y lotes pequeños. Ese proceso limita la cantidad de gustos en mostrador, obliga a rotaciones rápidas y evita conservantes, lo que a su vez preserva la calidad del producto.
Del living a una fábrica centralizada
Los primeros meses fueron intensos: producían de noche y atendían de día, con una máquina en consignación que el proveedor había cedido con cierta cautela por la situación de pandemia. La demanda creció por el boca en boca y llevaron la producción a un centro industrial en zona sur para sostener la expansión. Hoy cuentan con una fábrica centralizada y varias sucursales que mantienen la identidad del producto.
Escala sustentable y control de calidad
Castro explicó que la escala del modelo no busca la producción masiva sino multiplicar puntos de venta cuidando la calidad: bases pequeñas, procesos controlados y recetas únicas por sabor. Para asegurar la fidelidad a las recetas, establecieron una cadena de producción definida y roles claros, con su hermano al frente de la producción y Nicolás a cargo de la marca y el crecimiento comercial.
Sabores, tendencias y adaptación del paladar
El gusto más vendido es el dulce de leche clásico, seguido por reversiones de postres como cheesecake, tiramisú y lemon pie. El pistacho está de moda y se comercializa bien; sabores tradicionales como el sambayón muestran menor demanda entre público joven. Para conectar con clientes, usan un QR en sucursales donde reciben propuestas y así desarrollan nuevas recetas —por ejemplo, una versión de chocolate Dubái con pistacho, Nutella y crocante.
Inversión, empleo y crecimiento
En los primeros dos años la inversión alcanzó aproximadamente 500000 dólares, según declaraciones del empresario. Leroma emplea unas 100 personas entre la fábrica y los puntos de venta, y la empresa estudia aperturas en ciudades turísticas como Carlos Paz y en Mendoza para probar logística y ampliar la presencia en otras provincias.
Trabajo en familia y roles definidos
La empresa sigue siendo un emprendimiento familiar: los tres hermanos participan, la madre colaboró en etapas iniciales y el padre se ocupó de los proveedores. Nicolás destacó que dividir roles y bajar el ego fue clave para que la dinámica familiar funcione como una ventaja competitiva. La gestión cotidiana incluye administración, producción y selección de personal joven que muchas veces está en su primer empleo.
Desafíos: carga impositiva y márgenes
Uno de los principales límites que mencionó Castro es la carga impositiva, que dificulta un ritmo de expansión más acelerado y la creación de empleo. También resaltó el riesgo financiero que implicó montar la fábrica actual, una decisión que requirió deuda bancaria y aumentó los costos fijos, pero que permitió consolidar la producción y sostener la calidad.
Visión a futuro
El proyecto mantiene la aspiración de seguir creciendo de forma medida: llevar Leroma a otras provincias y, a largo plazo, explorar salidas al exterior sin resignar la calidad. Nicolás dijo que no imagina vender la marca; prefiere una empresa que innove, mantenga la tradición familiar y sea sustentable en el tiempo.
Datos clave: 10 sucursales; inversión aproximada 500000 dólares; plantilla directa 100 personas; origen: recetas familiares encontradas en un cuaderno.
Fuentes: La Voz
