Lunes, 02 Marzo 2026
Nuevas terapias reducen hasta 25% del peso corporal

Obesidad: Argentina incorpora semaglutida y tirzepatida que reducen hasta 25% del peso

Se suman a la oferta local semaglutida (Wegovy® y Obetide® nacional) y tirzepatida (Mounjaro®), con estudios que muestran descensos de peso de entre 20% y 25%; especialistas piden prescripción médica y seguimiento para evitar riesgos.
Medicamentos para la obesidad y una balanza
Medicamentos para la obesidad y una balanza

Nuevas terapias farmacológicas para la obesidad en Argentina

La disponibilidad de medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida inaugura en Argentina una etapa en la que la obesidad puede abordarse con terapias que, en ensayos clínicos, lograron reducciones del 20% al 25% del peso corporal en un alto porcentaje de pacientes, cambiando la discusión de la enfermedad desde el plano de la voluntad individual hacia un enfoque médico y crónico.


Qué medicamentos llegaron y cómo actúan

La semaglutida, un análogo del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), actúa sobre centros cerebrales de apetito y sobre el tracto digestivo para aumentar la sensación de saciedad. En su versión internacional conocida como Wegovy®, fue indicada específicamente para el tratamiento de la obesidad. En el mercado local también se sumó Obetide®, una semaglutida de producción nacional desarrollada por el laboratorio Elea, que promete costos más bajos y facilitar así el acceso a tratamientos prolongados.

La tirzepatida (comercialmente Mounjaro®) es una molécula de acción dual que actúa sobre dos hormonas clave en el metabolismo y mostró en ensayos clínicos reducciones de peso de entre 20% y 25% en un número significativo de pacientes. Además de la magnitud del descenso, la pérdida de peso con estas drogas se produce principalmente por reducción de masa grasa con preservación de masa muscular, lo que mejora la salud metabólica y la funcionalidad.


Beneficios clínicos y limitaciones

Los estudios mostraron no solo descenso de peso, sino mejoras en factores de riesgo como presión arterial y niveles de glucemia. Para muchos especialistas esto representa una alternativa no quirúrgica con resultados que antes solo se alcanzaban con procedimientos bariátricos.

Sin embargo, las autoridades sanitarias y sociedades científicas subrayan que estos tratamientos deben ser prescritos y monitoreados por equipos médicos. María Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), puso el énfasis en que "el tratamiento de la obesidad debe ser médico, personalizado y acompañado" y advirtió sobre la desinformación que circula en redes sociales, que puede llevar a decisiones inapropiadas.


Acceso y costos

Una novedad relevante es la aparición de una alternativa de origen nacional (Obetide®) que, según los laboratorios, tendría un costo menor que la versión importada. Esa diferencia puede facilitar la sostenibilidad de tratamientos prolongados, aunque el acceso dependerá de coberturas públicas y privadas y de la inclusión en programas de salud a distintos niveles.

La oposición a tratamientos farmacológicos por parte de algunos sectores se basa en preocupaciones por efectos adversos y por la necesidad de asegurar seguimiento médico. Por eso, la recomendación general es que la indicación responda a una evaluación integral del paciente, que incluya comorbilidades, historia clínica y objetivos terapéuticos claros.


Impacto en la salud pública y consideraciones sociales

El reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica y compleja ayuda a reducir la estigmatización y a orientar políticas públicas que combinen prevención, educación alimentaria, promoción de la actividad física y acceso a tratamientos médicos efectivos. Desde el punto de vista poblacional, medicamentos que reducen sustancialmente el peso podrían disminuir la incidencia de complicaciones cardiometabólicas a mediano y largo plazo.

No obstante, la incorporación de estas terapias plantea debates sobre prioridades de gasto en salud, criterios de cobertura y mecanismos de seguimiento para evitar usos indebidos o la automedicación impulsada por expectativas excesivas.


Qué deben saber los pacientes

  • Estos medicamentos no son milagros: requieren indicación médica, seguimiento y, en general, acompañamiento con cambios en la dieta y la actividad física.
  • Los efectos documentados incluyen pérdida importante de peso y mejoras metabólicas, pero también pueden aparecer efectos adversos que deben monitorearse.
  • La versión nacional puede mejorar el acceso por menor costo, pero la cobertura dependerá de obras sociales, prepagas y decisiones del sistema público.

En resumen, la llegada de semaglutida y tirzepatida a Argentina abre una nueva era en el tratamiento de la obesidad con opciones farmacológicas que, bajo prescripción y seguimiento profesional, pueden reducir significativamente el peso corporal y mejorar la salud metabólica.

Fuente: La Voz