Qué es la “Clase baja superior no pobre” que creció en la pirámide social argentina

Un nuevo tramo de la pirámide social avanza según un informe de la Consultora W
El informe de la Consultora W sobre el tercer trimestre de 2025 identifica la consolidación de un segmento denominado “Clase baja superior no pobre”, producto de movimientos de hogares que, según el estudio, abandonaron la condición de pobreza y pasaron a un escalón superior en la estructura de ingresos.
Qué entiende el estudio por “clase baja superior no pobre”
La expresión describe a hogares que ya no están por debajo de la línea de pobreza pero cuyas condiciones de ingreso y consumo los mantienen en una franja baja de la escala socioeconómica. Según la consultora, el diagnóstico surge de cruzar datos oficiales con un modelo analítico propio que permite distinguir cambios en la distribución del ingreso y en las pautas de consumo.
Resultados relevantes del informe
El informe señala dos fenómenos conectados: por un lado, la movilización de hogares desde la pobreza hacia la franja inmediatamente superior; por otro, una caída sostenida del consumo masivo en algunos rubros. Ese doble movimiento sugiere que, aunque ciertos ingresos mejoran lo suficiente para salir de la pobreza, las familias mantienen conductas de restricción en el gasto y priorizan consumo esencial y ahorro precautorio.
Interpretaciones y límites del estudio
Los analistas advierten que una mudanza estadística entre categorías no siempre implica una mejora estructural: ingresos eventuales, transferencias o cambios temporales en precios pueden alterar la posición de los hogares en la pirámide social. Además, los resultados dependen de la metodología elegida por la consultora y del periodo considerado; por eso el informe cruza fuentes oficiales con su propio modelo para ofrecer una lectura más detallada, pero su conclusión debe leerse en ese marco metodológico.
Qué implica para la economía y las políticas públicas
El crecimiento de un segmento que queda entre la pobreza y las clases medias plantea desafíos de política pública: es necesario sostener ingresos y promover acceso a empleo estable, servicios y redes de protección que permitan consolidar la mejora. Para el mercado, la baja del consumo masivo advierte sobre cambios en la demanda que pueden afectar a productores y comercios que dependen de volúmenes altos de venta.
Fuente: La Nación
