Riesgos para 2026 según Szewach: reservas débiles e inflación crónica

Reservas, inflación y vulnerabilidad del BCRA: el diagnóstico de Szewach
El economista Enrique Szewach advirtió que la escasa acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) es el principal desafío para 2026. Según su análisis, la autoridad monetaria opera con reservas prestadas, lo que genera una elevada fragilidad financiera y deja al país expuesto a shocks externos.
Un balance del año y lo que viene
Para Szewach, el Gobierno logró desacelerar la inflación hacia torno al 30% anual, pero esa cifra sigue por encima de los promedios regionales y ubica a la Argentina en una situación de “inflación crónica”. Esa desaceleración, dijo, se produjo con un frente cambiario “muy delicado”: en vez de acumular reservas primero, se recurrió a adelantos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras asistencias extraordinarias.
El economista señaló que el proceso de cierre de 2025 mostró una economía “muy heterogénea”: minería, energía y agro se beneficiaron del reordenamiento de precios relativos, mientras que la construcción sufrió por la fuerte caída de la obra pública y la industria enfrentó problemas de competitividad por la apertura y la mayor competencia externa, especialmente desde China. El comercio, en cambio, quedó condicionado por la falta de recuperación del salario real.
¿Cuánto dólares puede comprar el Tesoro?
El equipo económico anunció objetivos de compra de divisas que van entre US$ 10000 millones y US$ 17000 millones. Szewach se mostró escéptico: consideró que alcanzar esos montos será difícil sin un ingreso de capitales “fenomenal” o una repatriación masiva de fondos, escenario que hoy no se vislumbra. "Con que consigas la mitad ya va a ser un triunfo", dijo.
Fuente: declaraciones públicas y análisis de Enrique Szewach, periodo: cierre 2025–proyecciones 2026
Reservas propias versus reservas prestadas
Szewach subrayó la diferencia entre "reservas propias" (activos líquidos y de libre disponibilidad del BCRA) y las asistencias financieras condicionadas o anticipadas que hoy financian parte de la posición de liquidez. Esa distinción importa porque las reservas prestadas suelen tener vencimientos y condicionamientos que aumentan la exposición ante cambios en la confianza de los mercados.
En su diagnóstico, esa fragilidad condiciona la capacidad del BCRA para intervenir en el mercado cambiario y para darle sustentabilidad a la política monetaria: sin colchón suficiente, las autoridades quedan sujetas a renovaciones de deuda y a flujos que pueden ser volátiles.
Crecimiento posible, pero desigual
Szewach consideró posible encadenar dos años consecutivos de crecimiento, aunque advirtió que no será un proceso eufórico. La recuperación será heterogénea: algunos sectores exportadores y ligados a commodities pueden expandirse, mientras otros —con fuerte componente de mercado interno o expuestos a la competencia externa— seguirán en dificultades. La recomposición salarial y los ajustes tarifarios serán factores que marcarán esta heterogeneidad.
Deuda, acreedores privilegiados y necesidad de renovar pasivos
Respecto de la deuda, Szewach interpretó como retórico el mensaje de evitar mayores colocaciones en Wall Street. Señaló que la Argentina ya tiene una alta exposición con “acreedores privilegiados” como el FMI y el Tesoro de Estados Unidos, lo que limita el espacio para otros bonistas. Por eso, anticipó que el país deberá salir a renovar deuda ante la falta de alternativas en el mercado local y la escasez de flujos externos.
Qué implican sus recomendaciones
- Priorizar la acumulación de reservas propias para reducir la vulnerabilidad del BCRA.
- Buscar reclutar flujos de capital estables y fomentar repatriaciones, tarea que exige incentivos y confianza macroeconómica sostenida.
- Implementar políticas fiscales y monetarias consistentes en el tiempo para romper el ciclo de inflación crónica, un proceso que, según Szewach, demandará años.
Contexto institucional y técnico
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) es la autoridad monetaria responsable de la política cambiaria, la regulación del sistema financiero y la administración de reservas internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) provee financiamiento que puede incluir adelantos y programas condicionados; ese financiamiento suele ayudar a sostener reservas, pero también impone condicionalidades y plazos de devolución.
La distinción entre reservas propias y reservas financiadas es técnica pero relevante: reservas propias ofrecen mayor margen de maniobra y menor presión sobre la necesidad de renovar pasivos.
Conclusión
El diagnóstico de Szewach deja tres prioridades claras para 2026: reducir la fragilidad del BCRA mediante reservas propias, gestionar la renovación de la deuda con prudencia y afrontar la heterogeneidad sectorial mediante políticas que permitan recomponer salarios y mejorar la competitividad industrial. Sin una acumulación sólida de reservas, advirtió, el programa económico seguirá siendo vulnerable a corridas y a shocks externos.
Fuentes: Cronista
