Sábado, 04 Abril 2026
Entrevista: memoria, trabajo y longevidad del actor Rodolfo Ranni

Rodolfo Ranni, recuerdos del niño que jugaba entre cadáveres: su vida a los 88 y hasta qué edad piensa vivir

El actor, con 88 años y más de 1.000 personajes en el lomo, prepara temporada en Carlos Paz mientras recuerda su infancia en la posguerra y explica por qué sigue en escena: “Los actores dejan de actuar cuando se mueren”. Vive en su chacra de Ingeniero Maschwitz y habla de salud, familia y proyectos.
Rodolfo Ranni en su chacra, rostro y expresión
Rodolfo Ranni en su chacra, rostro y expresión

Actor en actividad, temporada y memoria: Ranni a los 88

Rodolfo Ranni sigue trabajando a los 88 años, preparando la temporada en Carlos Paz con la obra Negociemos y asegurando que su proyecto personal es mantener una “tercera juventud”. Desde su chacra en Ingeniero Maschwitz, donde se define como un “sibarita relajado”, recuerda su infancia en Europa entre los escombros de la posguerra, repasa papeles memorables en cine y televisión y sostiene que los actores dejan de actuar sólo cuando mueren. En la entrevista, cuenta además cómo cuida la voz, su vida familiar y por qué cree que seguirá en escena varios años más.


De Trieste a la Argentina: infancia y llegada

Criado en Fažana, frente al mar y al paisaje de la posguerra, Ranni rememora que en su infancia los cadáveres flotando y las granadas eran parte del entorno cotidiano. Llegó a la Argentina el 13 de diciembre de 1947, en barco desde Génova, junto a su madre, su padre y sus hermanos. Al poco tiempo su padre murió en el país y Ranni recuerda la adaptación temprana con anécdotas que muestran una infancia marcada por la supervivencia y por la búsqueda de pertenencia: a los diez años pidió trabajo y su primer “sueldo” fue una galletita Tita.

Una carrera larga y diversa

Con más de 1.000 personajes en su trayectoria, Ranni construyó una carrera que cruza cine, teatro y televisión. En el cine se destaca su papel en El arreglo (Fernando Ayala) y la notable interpretación de “El Oso” en En retirada, donde encarnó a un torturador que devuelve un recuerdo doloroso de la dictadura. En televisión, su participación en miniseries y ciclos polémicos -como Zona de riesgo, que provocó escándalos y hasta intervención judicial en los años 90- formó parte de su itinerario profesional y público.

Trabajo, vocación y “tercera juventud”

Hoy gira con Negociemos, una comedia dirigida por Ernesto Medela junto a Marta González, y planea temporada en Carlos Paz con funciones por distintos puntos de la provincia. Ranni insiste en que sigue trabajando por vocación y también por la necesidad práctica: “Hay que trabajar, no queda otra porque sigue costando comprar las cosas en el chino de la esquina”, dice con ironía. Para mantener la voz y la energía declara no tener “secretos anti-age”: disfruta del vino, lleva una vida rural en su chacra La Redonda y prioriza el contacto con la familia y la mesa como motores de su bienestar.

Anécdotas, polémicas y honestidad

La honestidad brutal que destacan colegas y colegas es rasgo recurrente en los testimonios sobre Ranni. Repasa episodios que marcaron su carrera: invitaciones presidenciales por reconocimientos en festivales internacionales, visitas policiales vinculadas a polémicas televisivas y recuerdos de enfrentamientos con sectores conservadores que reaccionaron a escenas de la pantalla chica. Relata con humor la definición que una vez le hizo Gerardo Romano: “el mejor puteador de la Argentina”, aunque él aclara que cuando se enoja lo hace en italiano.

Familia, tierra y costumbres

Padre de cuatro hijas fruto de dos matrimonios, Ranni es un “capotavola”: cabeza de mesa y organizador de encuentros familiares en su chacra. Mantiene costumbres gastronómicas -en el pasado llegó a elaborar embutidos en su campo- y dice sentirse cómodo en la vida cotidiana: usa alpargatas, camina entre los animales de su predio y preserva la intimidad familiar. Tras una temporada en España entre 2001 y 2005 volvió convencido de que quiere morirse en la Argentina.

Sobre la actuación y el público

Ranni sostiene una idea clara: el actor trabaja “para afuera”, y cumple su función cuando sale al escenario o a la cámara. Habla del nerviosismo previo a los estrenos, del miedo a defraudar y de la disciplina necesaria para subirse al escenario aun con fiebre. Cree que la continuidad en el trabajo le da sentido y destaca la importancia de llevar teatro a “la vuelta de la casa de la gente” —funciones en canchas de básquet o plazas para públicos que habitualmente no van a teatros— como una forma de democratizar el acceso al espectáculo.

Salud y proyectos

Ranni atraviesa hoy una recuperación tras una neumonía, pero sigue con la agenda de giras y promete seguir cumpliendo su palabra: le dijo a su hija Estefanía que vivirá hasta los 105. En el presente alterna la temporada con la convivencia en la chacra y el trabajo en la ciudad; su plan inmediato incluye recorrer localidades de Córdoba y la provincia para llevar la comedia al público.


Contexto: Rodolfo Ranni es una figura con más de seis décadas de trayectoria en el espectáculo argentino: actor de cine, teatro y televisión que combinó papeles protagónicos con personajes de carácter, y cuya carrera atravesó momentos de adhesión pública y de controversia. Su recorrido expone cambios sociales y culturales en la Argentina de las últimas décadas.

Fuentes: Clarín