Trueno partió al medio la Plaza de la Música con un concierto que mezcló hip hop, R&B y punk
Una noche de «El último baile deluxe» que coronó la gira
Trueno subió al escenario puntual y lideró una noche en la Plaza de la Música que combinó rap, R&B latino, trap y rock con pasajes de cuarteto y freestyle. El concierto fue un cierre de gira emotivo: el público joven empujó la energía durante casi dos horas, cantó en bloque y generó pogos en el centro de la platea.
El artista, de 23 años, presentó su repertorio de El último baile deluxe acompañado por una banda que incluye a Pedro Pasquale en guitarra y dirección musical, Julián Gallo en bajo, Carlos Salas en percusión, Nikko Taranto en batería y Augusto Durañona en teclados. También subieron al escenario su padre, Pedro Peligro, y Kmi 420 en varias canciones colaborativas.
El concierto arrancó a las 21.15 con temas raperos y una ráfaga inicial que incluyó Grandmaster y la Bizarrap Session Vol. 16. A partir de ahí, la secuencia no dio respiro: versiones furiosas de Fuck The Police con la intro de Killing in the Name de Rage Against the Machine; momentos de calma con Rain III, Feel Me?, Fresh y Real gangsta love; y tramos de R&B y trap con Lauryn, Night y 344.
El vínculo con el público y la escena local
Hubo guiños constantes a la cultura popular y los barrios: camisetas de Boca —club del que es hincha Trueno—, pañuelos y trenzas inspiradas en la estética del disco, y barras barriales que corearon letras contra la policía en voz de chicos y adolescentes. En un pasaje del show el cantante homenajeó a La Mona Jiménez con un sampler de El Marginal y enlazó cuarteto con rap en un freestyle que mencionó figuras del bajo mundo musical y saludos a colegas.
También hubo momentos de celebración regional y de cercanía entre artistas: salutaciones para Feid, Duki, Young Miko y otras colaboraciones que en la versión en vivo intervinieron Kmi 420 y músicos de la banda para reemplazar voces o potenciar los estribillos.
Montaje y sonido
Las bases y beats del disco se trasladaron al vivo con cuidado: la banda respetó los pasajes electrónicos y los sampleos característicos, al tiempo que estiró temas con solos de guitarra distorsionada y pasajes rockeros. En la recta final sonaron Sangría y Atrevido con un tratamiento cercano al hard rock; la guitarra de Pasquale fue protagonista y llevó algunos temas al borde del heavy.
El show combinó canciones coreables con instantes de improvisación: uno de esos fue el freestyle antes del cierre, que encendió otra ovación. Como cierre llegaron hit tempranos reversionados: Mamichula apareció en un formato más electrónico, y Cuando el bajo suena fue reinterpretada con una base techno que potenció el salto colectivo.
Impredecible y popular
La presencia masiva de jóvenes, familias y niños marcó el pulso del recital: hubo un puesto de merchandising con gran actividad (gorras y remeras oficiales) y un ambiente que alternó euforia con momentos de canto coral. Trueno se permitió emoción al despedirse, llegó a las lágrimas y agradeció a su gente por acompañarlo en el cierre de la gira.
El World Tour de El último baile deluxe tiene dos fechas pendientes: 5 de diciembre en el Anfiteatro Municipal de Rosario y 11 de diciembre en el estadio de Ferro en Buenos Aires, según la programación mencionada en la previa del tour.
Fuente: La Voz
