UE y China se disputan el liderazgo verde en 2026 en un tablero global tenso

Mercados, políticas y recursos: la competencia por la transición
La Unión Europea y China entran a 2026 con posiciones distintas pero rivales en la carrera por el liderazgo verde. Expertos señalan que la dinámica la marcarán tanto las políticas públicas como las fuerzas del mercado: mientras la UE apuesta a la neutralidad climática con flexibilidad normativa, China concentra capacidad industrial y tecnológica para las energías renovables. El año se perfila decisivo después del retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París.
Estados Unidos: un actor impredecible
El nuevo alejamiento de Estados Unidos del Acuerdo de París complica la gobernanza climática internacional. Aunque los mercados y parte del sector privado mantienen inversiones en renovables, la retirada del compromiso global aumenta el costo político y económico de cumplir con los objetivos multilaterales, según la investigadora Lara Lázaro del Real Instituto Elcano.
En términos de emisiones, el país norteamericano aparece con una responsabilidad significativa (el texto citado indica alrededor del 11 %), mientras China concentra cerca del 30 % y la Unión Europea ronda el 6 %. La investigadora advierte que la acción climática seguirá, pero con más dificultades y mayor fragmentación geopolítica.
La estrategia de la Unión Europea
Europa encara 2026 con una apuesta por la simplificación y la flexibilidad en sus reglas ambientales. El Parlamento aprobó recortes ambiciosos de gases de efecto invernadero hacia 2040 (90 % respecto de 1990), pero habilitó mecanismos que permiten cubrir hasta un 5 % mediante compra de créditos fuera de la UE. Además, hubo relajaciones en restricciones previstas sobre vehículos con emisiones y requisitos de sostenibilidad para empresas.
El enfoque europeo busca equilibrar descarbonización y competitividad industrial; las decisiones sobre el presupuesto comunitario 2027-2034 serán claves para definir la ambición real de la UE en los próximos años. Organizaciones ecologistas, como SEO/BirdLife, advierten sobre el riesgo de que la Unión afloje estándares frente a presiones corporativas.
El desafío y la oportunidad de China
China aparece como un actor central en la transición: es el mayor inversor en renovables y su capacidad productiva —turbinas eólicas, paneles solares y baterías— puede abastecer buena parte de la demanda global. Además, según expertos citados, el 75 % de las solicitudes de patentes en tecnologías limpias podrían originarse en el país, lo que refleja un liderazgo tecnológico creciente.
China ha anunciado compromisos más ambiciosos y la posibilidad de que su curva de emisiones haya tocado o esté cerca del máximo. El Plan Quinquenal 2026-2030, que será publicado durante el año, será un hito para conocer con precisión la hoja de ruta del país en energía y emisiones.
Desigualdades en la financiación y la inversión
Los flujos de inversión en renovables muestran ya una división geográfica: en 2024, los países desarrollados concentraron alrededor del 34 % de la inversión total en renovables, mientras regiones como América Latina recibieron cerca del 5,4 %. El acceso a capital, costes financieros elevados y vulnerabilidad a la deuda dificultan la transición en economías emergentes y en desarrollo.
Sin embargo, esas mismas regiones aportan recursos estratégicos para la transición: el Triángulo del Litio —Argentina, Chile y Bolivia— concentra más de la mitad de las reservas mundiales conocidas de ese mineral clave para baterías. Asegurar cadenas de valor inclusivas y reforzar el 'greenshoring' son propuestas que aparecen en debates para reducir dependencias y beneficiar a productores locales.
Fuente: EFE/Infobae (citas en el texto), periodo: 2023-2026
Implicancias para países en desarrollo
La concentración de inversiones y capacidades tecnológicas en China y en países desarrollados obliga a repensar la gobernanza global: es necesario diseñar mecanismos de financiación accesibles, transferencia tecnológica efectiva y reglas comerciales que no penalicen a las economías con menor capacidad fiscal. Las inversiones en resiliencia, adaptación y seguridad humana ganan protagonismo frente a la sola lógica de mitigación.
El reto de 2026 será, según analistas, demostrar que la transición puede combinar ambición climática con equidad y seguridad económica. ¿Seguirá la UE como actor regulador y normativo? ¿Podrá China consolidar una posición de liderazgo tecnológico y de mercado? ¿Podrán los países en desarrollo obtener condiciones justas de acceso al capital y la tecnología? Son preguntas que marcarán la agenda del año.
Fuentes: Infobae / EFE
