¿Un hijo no reconocido?: el estudio de ADN detrás del escándalo final del conde Zichy Thyssen

Jueza autorizó exhumación y análisis genético para dirimir una presunta filiación
La jueza Paula Castro autorizó la exhumación del cuerpo de Federico Augusto Zichy Thyssen y la toma de muestras para un estudio de ADN que busca determinar si un hombre oriundo de Curuzú Cuatiá es su hijo. El pedido de filiación, iniciado en 2020 en el Juzgado Civil N°93, plantea ahora la posibilidad de que un correntino hasta hoy no reconocido acceda a parte de la millonaria sucesión del conde.
El origen del reclamo
El litigio por la herencia del empresario, fallecido en 2014, sumó una nueva etapa tras la decisión judicial del 6 de octubre de autorizar la exhumación del cadáver en el Jardín de Paz de Pilar. La demanda de filiación sostienen que el conexo con la estancia San Juan, donde Zichy Thyssen pasó temporadas, habría sido engendrado en 1964 durante un vínculo del conde con una docente de la zona. El reclamante vivió en Corrientes, trabajó en el Estado provincial y, según fuentes citadas en el expediente y testimonios de su entorno, mantuvo encuentros intermitentes con Federico a lo largo de su vida.
Por qué la Justicia impuso la exhumación
En su fallo la magistrada justificó la medida ante la dificultad práctica de notificar a los demás herederos y para «tutelar el derecho a la identidad del requirente». Según el expediente, hasta septiembre de 2024 solo se había logrado notificar formalmente a uno de los hijos reconocidos del conde, Alejandro Augusto Zichy, que se presentó mediante apoderado. Ante la imposibilidad de localizar al resto, la jueza estimó que el resultado del análisis genético determinará la continuidad procesal del reclamo y evitará trámites de averiguación de domicilios.
Quién hará el estudio y qué control habrá
El estudio genético fue encomendado al Primer Centro Argentino de Inmunogenética de la Fundación Favaloro, propuesto por el abogado del demandante, Marcos Córdoba. El Cuerpo Médico Forense, dependiente de la Corte Suprema, deberá ratificar el resultado. Córdoba sostuvo ante el tribunal que las técnicas actuales son superiores a las empleadas en 1997, cuando ya se había intentado una acción de filiación que incluyó un examen en el hospital Durand con resultado negativo, impugnado entonces por la defensa del reclamante.
Una historia con antecedentes judiciales
El intento original de 1997 quedó archivado tras un análisis que dio negativo, según consta en la causa anterior. El nuevo planteo de Córdoba apela a la evolución de la ciencia forense y a la posibilidad de controlar la producción probatoria: por eso pidió trabajar sobre material biológico extraído directamente del cadáver. El expediente también indica que el Cuerpo Médico Forense extrajo muestras durante la autopsia de 2014; sobre el estado y localización de esas muestras el juzgado declara incertidumbre, por lo que la extracción de material fresco fue considerada pertinente.
Qué está en juego: identidad y fortuna
En el centro del conflicto aparecen dos derechos que a veces chocan: el derecho a la identidad y las reglas de la sucesión. Si el resultado del ADN confirma la filiación, el reclamante podrá ser considerado heredero y reclamar su porción de un patrimonio que el conde distribuyó en vida en acuerdos con sus seis hijos entre 2003 y 2010, además de estructuras empresarias y trusts en el exterior. Fuentes que conocen las finanzas del exconde advierten que un fallo favorable podría desatar conflictos societarios y sucesorios complejos.
El personaje y el contexto
Federico Augusto Zichy Thyssen, conde por línea paterna y heredero del imperio familiar alemán en parte, fue figura rodeada de lujos y escándalos: empresario agropecuario, gran criador de caballos árabes, propietario de una flota de aviones y conocido por su adicción a los opioides. Murió el 13 de agosto de 2014 en el Sanatorio Otamendi. Su funeral y el posterior traslado del cadáver por orden judicial marcaron el inicio de un largo litigio sucesorio que todavía genera titulares y roces entre allegados, abogados y administradores del patrimonio.
El reclamo correntino
El demandante, identificado en la causa como oriundo de Curuzú Cuatiá, afirma que conoció al conde en la infancia, que compartió estancias y que lo llamaban «el condecito» en su pueblo. Sus allegados sostienen que existieron temporadas de relación discontinua con Federico y que la madre del reclamante, una docente local, recibió en su momento el apellido del conde por circunstancias vinculadas al vínculo. El litigio judicial pretende ahora poner a prueba esa historia familiar con herramientas genéticas de mayor precisión que las disponibles en los noventa.
Posibles pasos a seguir
Si la extracción y el estudio se realizan según lo ordenado, el primer resultado será el informe del laboratorio de la Fundación Favaloro. Luego, el Cuerpo Médico Forense podrá ratificar o cuestionar ese dictamen. De comprobarse la filiación, el juzgado deberá tramitar la integración del reclamante en la sucesión y resolver sobre las consecuencias patrimoniales con intervención de las partes afectadas, incluidos los hijos reconocidos y los administradores de los bienes.
Fuentes: Infobae
