Uruguay 1930: el primer Mundial que casi nadie quiso jugar

Un Mundial entre la ambición de la FIFA y la renuencia de Europa
El Mundial 1930 en Uruguay marcó el inicio oficial de la Copa del Mundo organizada por la FIFA. Mundial 1930, Uruguay y FIFA fueron las palabras clave de una cita que llegó pese a numerosas deserciones, viajes largos y tensiones diplomáticas entre Argentina y Uruguay.
De la idea a la decisión
Desde su fundación en 1904 la FIFA había soñado con un torneo propio. El fútbol en los Juegos Olímpicos (a partir de 1908) sirvió como antecedente, pero la posibilidad de incluir futbolistas profesionales impulsó a la entidad a separar el campeonato de los Juegos. En el Congreso de Ámsterdam de 1928 se aprobó organizar una Copa del Mundo que permitiera profesionales: la primera edición se programó para 1930.
Por qué muchos países intentaron no jugar
Cuando Uruguay fue elegido sede en 1929 surgieron dos obstáculos mayores: la distancia y la crisis económica. El único medio intercontinental entonces era el barco; el cruce desde Europa a Sudamérica demoraba alrededor de 12 días. Además, la caída de la Bolsa en 1929 complicó las finanzas públicas y privadas, lo que se tradujo en retiradas o dudas de varias asociaciones.
Los europeos, en particular, no mostraron entusiasmo. Inglaterra —fundadora del fútbol moderno— no participó y mantuvo tensiones con la FIFA; por eso muchos países del Viejo Continente no vieron atractivo viajar a Uruguay. Aunque Montevideo ofreció cubrir desplazamientos, ese ofrecimiento no bastó para convencer a la mayoría.
Lista de participantes y ausencias
La idea era alcanzar 16 selecciones, pero finalmente jugaron 13. Llegaron por América: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, México y Estados Unidos; por Europa se presentaron Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania. Egipto intentó participar pero una tormenta demoró su viaje en Marsella y la FIFA rechazó incorporarlos una vez iniciado el torneo. También se bajaron Ecuador y Bulgaria por motivos administrativos y económicos.
Formato y sedes
Se optó por una fase de grupos: cuatro zonas (tres de tres equipos y una de cuatro); el ganador de cada grupo avanzaba directo a semifinales. El Estadio Centenario, construido especialmente en Montevideo, fue la obra emblemática, aunque por las lluvias iniciales algunos partidos se disputaron en el estadio de Nacional y en Pocitos, club históricamente vinculado a Peñarol.
Hitos deportivos
- Partidos inaugurales: Estados Unidos 3–0 Bélgica y Francia 4–1 México.
- Goles históricos: Lucien Laurent anotó el primer gol y primer doblete mundialista; Manuel Rosas marcó el primer gol en contra y el primer penal convertido en Copa del Mundo.
- Camino de Argentina: debut con triunfo 1–0 ante Francia; luego 6–3 a México y 3–1 a Chile. En semifinales Argentina derrotó 6–1 a Estados Unidos.
- Uruguay eliminó a Brasil para llegar a la final.
La final y sus consecuencias
En la final en Montevideo la Celeste superó a la selección argentina por 4–2. La organización había puesto a la venta 90.000 entradas (sobre un aforo estimado en 100.000) para evitar sobrecarga; sin embargo, la masiva llegada de público, en especial de argentinos que cruzaron el Río de la Plata, y la reventa desbordaron esos cálculos. Los registros oficiales apuntaron a 93.000 espectadores, aunque revisiones posteriores estimaron cifras superiores a 100.000.
El clima estuvo cargado. Jugadores argentinos denunciaron amenazas y presión física durante el partido; el mediocampista Luis Monti llegó a decir años después que su rendimiento se vio afectado por ese marco. Tras el torneo, la Asociación Amateurs Argentina de Football (entidad que antecedió en parte a la actual estructura del fútbol argentino) rompió relaciones con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), alegando faltas de respeto a delegados y agravios a los jugadores. La AUF respondió con un comunicado rechazando esas acusaciones como "falseamiento inescrupuloso de la verdad".
Qué dejó el torneo
Aunque no fue el inicio soñado por la FIFA —con ausencias europeas, complicaciones logísticas y disputas entre federaciones— la Copa del Mundo de 1930 logró establecer la competencia que con el tiempo se transformaría en la cita deportiva más grande del fútbol. La organización de Jules Rimet consiguió el objetivo principal: un torneo internacional para profesionales que se independizara de los Juegos Olímpicos y que, pese a resistencias, se mantendría y crecería en las décadas siguientes.
Fuentes: Olé
