Vuelven las Fuerzas del Cielo: la nueva campaña contra el islam en redes libertarias

Reaparecen los referentes libertarios y se instala una cruzada digital contra el islam
En las últimas semanas los sectores más extremos del espectro libertario volvieron a tener visibilidad en redes, y la narrativa que difunden apunta ahora al islam como nuevo blanco de rechazo y fobias públicas.
La campaña se desplegó en distintas cuentas y perfiles afines al libertarismo: desde publicaciones de Esteban Glavinich (@TraductorTeAma) dirigidas a figuras del Gobierno, hasta mensajes de Agustín Laje que advierten sobre una supuesta «invasión islámica». Estas expresiones se mezclan con videos y reposts que buscan construir relatos de amenaza cultural y seguridad, y tuvieron eco en actores del espacio oficialista y de la comunicación digital.
Actores y relatos
El intercambio público incluye a referentes como Federico Sturzenegger, cuya opinión económica sobre turismo y demanda de dólares fue replicada y discutida por perfiles libertarios; a Agustín Laje, quien describe desde España una supuesta experiencia directa que, según su posteo, justificaría un cierre de fronteras; y a figuras como Daniel Parisini, que viralizaron material audiovisual de archivo para ilustrar sus argumentos.
Parte de ese discurso se construye sobre generalizaciones y ejemplos puntuales que son presentados como evidencia de un riesgo mayor. Algunos interlocutores dentro del espacio oficialista cuestionaron esas generalizaciones y pidieron cautela —un intercambio que muestra las tensiones internas entre moderación y extremos—.
Contexto: ¿por qué reaparecen ahora?
El regreso discursivo de estas agrupaciones coincide con un año sin elecciones nacionales. Esa ausencia de agenda electoral suele abrir espacio para que grupos de la «batalla cultural» retomen la iniciativa con temas de identidad, inmigración y seguridad simbólica, más aún si la economía real no muestra señales de fuerte recuperación, lo que facilita la búsqueda de temas movilizadores.
En el caso argentino, hay factores particulares: la comunidad musulmana tiene más de un siglo de presencia en el país y está integrada en diferentes ámbitos sociales. Aun así, en el tablero digital, la problemática europea sobre migración y seguridad es reproducida como modelo explicativo para la realidad local, aunque con resonancia limitada en términos demográficos.
Riesgos y efectos
Las campañas que asocian una religión a conductas delictivas o a una amenaza civilizatoria traen varios riesgos: estigmatización de comunidades, normalización de prejuicios y aumento de la polarización. En el ámbito institucional, esas narrativas pueden presionar por medidas restrictivas en materia de visados o residencias, y en el social alimentan desconfianza entre grupos que conviven desde hace décadas.
Especialistas en comunicación y derechos advierten que la circulación acelerada de afirmaciones sin fuentes comprobables —como en algunos de los posteos que motivaron la discusión— dificulta la verificación y amplifica efectos colaterales que no siempre se ven en el corto plazo.
Qué se discutió públicamente
Hubo intercambios directos: un diputado oficialista recordó que no es razonable generalizar casos individuales a toda una religión; otros actores defendieron la «legitimidad» de las generalizaciones como mecanismo de alerta. Esos choques muestran la dificultad para trazar límites entre crítica política, seguridad pública y discursos que pueden derivar en discriminación.
Mirada para 2026
Sin un calendario electoral, los extremos suelen moverse con más libertad para poner temas en la agenda. La capacidad de estas voces para influir dependerá de la dinámica política y económica del año: si la macroeconomía no mejora, el espacio para narrativas polarizantes puede crecer. A la vez, la respuesta de actores institucionales, medios y organizaciones de la sociedad civil será determinante para contener o amplificar esas campañas.
Fuente: Perfil
